Un día como hoy, en 1959, Lucy abrió su puesto psiquiátrico por primera vez. El puesto se convertiría en un clásico de Peanuts, con Charlie Brown como su visitante más frecuente. Aunque Schulz consideraba a Lucy "llena de una confianza mal dirigida", creía que ella era, en cierto modo, la solución a los problemas de Charlie Brown:
"Hay que reconocerle el mérito. Tiene una forma de llegar al fondo de la cuestión. Este es uno de sus puntos fuertes. Es capaz de desenmascarar gran parte de la farsa y de sentir realmente lo que le pasa a Charlie Brown, algo que él mismo no puede ver." —Charles M. Schulz