Hola! Hay un artículo en el Mundo que se titula "Aspirando a ser Samantha Vallejo Nájera", pero es para suscriptores, algún alma caritativa lo pone por aquí?
Aqui está:
Aspirando a ser Samantha Vallejo-Nájera
05/10/2022 01:55
Nadie quiere nada malo para sus hijos, hasta ahí podíamos llegar. Al menos nadie en su sano juicio, o nadie que no merezca estar encerrado bajo siete llaves.
Samantha Vallejo-Nájera no pertenece a ese perfil peligroso y nosotros, si creemos que no
desea lo mejor para su hijo, sí. Partamos de ahí.
Partamos también de que la
exhibición de menores en las redes sociales, fundamentalmente Instagram y YouTube,
es la regla, no la excepción. Muchos de esos niños virales ya son adultos y más de uno ha tenido movida con sus padres por haberlo puesto en un
escaparate tan incontrolable. Se contó en su momento que la hija de
Gwyneth Paltrow estaba en contra del uso de su imagen en las redes de su famosísima madre. Ahora que Apple Martin Paltrow ya es mayor de edad, el asunto es otro. Parecía que Apple sentaría precedente, pero la cosa quedó en nada.
Lo del hijo de Samantha Vallejo-Nájera, a escala española, ha sido mucho más sonado. Sobre todo en cuanto
otras celebridades le afearon la publicación a la jueza de
MasterChef.
Los lloros de su hijo, apodado Roscón (la historia del nombre me sigue dando repelús), subidos a Instagram por mamá Samy fueron pronto tachados de
humillación y explotación.
Ante los comentarios de
Mercedes Milá o Anabel Pantoja (que fueron los que convirtieron la polémica tuitera en "noticia"), Vallejo-Nájera reculó. Queda sin embargo un sabor amargo: la idea de que los niños, para lo bueno y para lo malo, son
propiedad de sus padres. Niños que, como denunció una ex niña viral de YouTube, pueden terminar desarrollando una
relación empleado-jefe con sus propios padres. Eso es abyecto.
Samantha Vallejo-Nájera, queriéndolo o no, ha terminado convertida en
símbolo de la crianza a la antigua y de la explotación a la moderna. No es un monstruo, pero desde luego tampoco un ejemplo. Si las cuentas de Instagram monetizadas basan su estrategia en ser aspiracionales (uno querría ser como esa gente, se supone), aquí estamos ante un caso de lo contrario.
No seas como Samantha. No le des al botón de publicar.