Violencia sexual contra las mujeres

Pongo esto por aquí aunque no sé si es exactamente el sitio.
Hoy día es demasiado habitual que grabaciones caseras, de pareja o ya de agresiones sexuales en toda regla acaben en portales como este, sin el consentimiento de las mujeres (y supongo que de algunos hombres) y al estar fuera de España ubicados la dificultad para conseguir que se eliminasen los contenidos eran tremendas.

 
Pongo esto por aquí aunque no sé si es exactamente el sitio.
Hoy día es demasiado habitual que grabaciones caseras, de pareja o ya de agresiones sexuales en toda regla acaben en portales como este, sin el consentimiento de las mujeres (y supongo que de algunos hombres) y al estar fuera de España ubicados la dificultad para conseguir que se eliminasen los contenidos eran tremendas.

Exacto! Y se habla poquísimo de este tema para todo lo que anda rulando por ahí. Esos vídeos "gratuitos" que se encuentran por internet pueden esconder trasfondos muy oscuros...
 
Bueno, de momento es presunta 😳

Nunca se ha negado la existencia de denuncias falsas, hasta hay estadísticas sobre los porcentajes. Tendría que buscarlo, pero el de denuncias falsas es muy muy bajo...
No obstante, hay que investigar todas las denuncias, y si, como en esta que mencionas, resulta que puede ser falsa, le caerá una condena si se demuestra.

Quiero decir: precisamente estas noticias confirman que, si la denuncia es falsa, se va a acabar descubriendo. Los que son juzgados y condenados son los que se ha demostrado que han cometido el delito.

Y yo creo que la gente no te responde por no empezar otra discusión inútil y cansina... Es un tema serio.
 
Una brutalidad más. Pareja viajando en moto a su aire por el mundo, durmiendo es una tienda de campaña, les asaltan y ella es violada por siete hombres.
Una vez más se demuestra a quién se ataca y quién tiene más necesidad de protección.

El novio debe estar con un buen trauma también, aparte del susto de tener un cuchillo al cuello ver semejante agresión a tu pareja.
Pero la peor parte se la ha llevado la pobre muchacha. Suerte que ha salido con vida.

 

Gabrielle Vega, la mujer que destapó al agente turístico de Sevilla que violó a decenas de estudiantes durante años​

Cuando esta norteamericana hizo público que Manuel Blanco la había agredido recibió decenas de mensajes de otras mujeres que habían sufrido lo mismo. Al Gobierno de EE UU le constan muchas de estas denuncias​

Manuel Blanco Vela, el pasado lunes en la Audiencia Nacional.
Manuel Blanco Vela, el pasado lunes en la Audiencia Nacional.Mariscal (EFE)

Madrid - 16 FEB 2025 - 05:30 CET
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Todo tuvo que ver con hablar, con contar. Gabrielle Vega lo hizo público por primera vez en 2018, el nombre del hombre que la había violado: Manuel Blanco Vela. Después de ella: 50 mujeres más.
Blanco Vela ha sido condenado esta semana por la Audiencia Nacional por tres delitos de agresión sexual contra Vega y otras dos estudiantes norteamericanas que viajaron a España con el programa internacional de la Universidad de Florida entre 2013 y 2017. Pero detrás de esos tres delitos sexuales ya con sentencia a nueve años de cárcel, la madeja parece mucho más larga.
Cómo Blanco Vela llegó a sentarse en el banquillo tiene su inicio en 2018. Gabrielle Vega tenía entonces 23 años y a principios de ese 2018 ocurrieron dos cosas. La primera, en un viaje por Escocia: recibió un mensaje de una amiga en el que le pedía que le grabara un audio porque andaba con un proyecto en el que distintas personas relataran algo que les hubiera cambiado la vida. Y Vega se lo grabó. La segunda, en la Universidad de Florida (en Gainesville, Estados Unidos): durante unas jornadas decidió contar a unas compañeras lo mismo que había mandado a su amiga en el audio, lo que le había pasado poco más de cuatro años antes, en España. Ya llevaba más de tres yendo a terapia, con un trastorno de estrés postraumático diagnosticado. ¿Por qué? Esa es la historia.
Vega llegó a Salamanca para estudiar unos meses en el otoño de 2013, acababa de cumplir los 19. En octubre, contrató un viaje para conocer varias ciudades del norte de Marruecos con un par de amigas, también norteamericanas. Lo hicieron con una agencia de viajes, Discover Excursions, y con ellas viajó el dueño de esa empresa, Manuel Blanco Vela.
La última noche la pasaron en Tánger. Era sábado 2 de noviembre de 2013 y Vega estaba en la terraza del bar del hotel con esas amigas, Ashley y Nicole. Blanco les propuso tomar champán en su habitación, en la que compartían las tres, y se fueron para allá. Blanco quiso que jugaran a verdad o atrevimiento, quería que se quitaran las camisetas. Ellas no lo hicieron, pero él se quedó en calzoncillos. En medio de aquel juego, Vega, que se había bebido dos copas de ese champán que él había llevado y una cerveza, empezó a sentirse muy cansada y se durmió mientras sus amigas hablaban con él en la cama.
Cuando abrió los ojos no había nadie en la habitación. Se levantó para ir a cambiarse el tampón y al abrir la puerta del baño los encontró a los tres: ellas en camiseta, y él en calzoncillos, en la ducha. Esperó hasta que salieron, entró y se sentó en la taza. Entonces pasó Blanco. “Introduciendo su pexx en la boca de Gabrielle, empujando su cabeza hacia abajo y ella cayó al suelo, quedando inconsciente. Se despertó con moratones en las rodillas, con restos de sus propios excrementos y con fuertes dolores en el abdomen y ardor en el ano. El procesado ya no se encontraba allí”, se lee en los hechos probados de la sentencia a Blanco. Vega se dio cuenta de que Blanco la había drogado y la había violado mientras estaba inconsciente.
Esas dos veces que Vega contó esto a principios de 2018, ocurrió lo mismo: encontró esa frase que puso nombre a un movimiento, “me too”, “yo también”. La amiga a la que le había mandado el audio le dijo que había conocido a alguien que le había contado algo así. Y en la universidad, y mientras lo explicaba, dos mujeres respondieron que ellas, en verano de 2017, habían contratado un viaje con la misma agencia y les había pasado algo parecido con el mismo hombre, Manuel Blanco Vela.
Darse cuenta de que no era solo ella, de que no estaba sola, la llevó a denunciar. Lo hizo el 1 de marzo de 2018 ante el Cónsul General de España en Miami. Pero también se dio cuenta de otra cosa: que si habían aparecido dos mujeres más en ese momento, era probable que no fueran las únicas. Y decidió que, si había más, tenía que encontrarlas.
El 13 de febrero puso un mensaje en Facebook en el que alertaba de que había habido varias agresiones sexuales relacionadas con la agencia Discover Excursions de Sevilla, en España: “Cualquier mujer que esté estudiando fuera y viaje con esta compañía está en peligro de ser agredida sexualmente. Si tienes alguna información, por favor, contáctame. Juntas podemos acabar con la violencia sexual internacional”. Y poco después de interponer la denuncia fue a Today, el programa que presentaba entonces Megyn Kelly en la NBC.
Se sentó allí, junto a su abogado, y contó qué había pasado en Marruecos, pero también qué había pasado al volver de Marruecos y al regresar a Estados Unidos. Estuvo casi dos años sin contarlo a su familia, tenía dos hermanas pequeñas a las que quería “proteger”. Hasta que se dio cuenta de que “no podía sola”. “Hubo un mundo de diferencia entre intentar hacer como si estuviera bien, yendo a clase, y luego estando con mi familia”, dijo en ese programa de televisión en el que, cuando terminó su relato, entraron otras dos mujeres a sentarse en ese plató: Carly Van Ostenbridge y Hayley McAleese.
Ambas también estudiantes de la Universidad de Florida; Van Ostenbridge, del 94, como Vega, y Ashley, nacida en el 97; las dos habían viajado a España, a Valencia, en el verano de 2017 para un programa de estudios, y habían contratado un viaje a Lagos, en Portugal, con Discover Excursions. Manuel Vega Blanco también intentó agredir a las dos, y el relato de ambas, como el de Vega, consta ahora en esa sentencia por la que la Audiencia Nacional lo ha condenado a nueve años de cárcel por las tres agresiones.
Pero Vega, como Van Ostenbridge y McAleese, pero sobre todo Vega, sabe que no son solo tres. Durante aquellos meses de 2018 en los que encendió la luz sobre su agresión recibió más de medio centenar de correos y mensajes que abarcaban hechos desde 2009 y hasta casi ese año. Más de 50 mujeres que le contaban que habían estado en algún momento estudiando en España, que habían viajado con esa agencia y que habían sido agredidas, en distintos grados, por Manuel Blanco Vela.
El fallo de la Audiencia Nacional relata un patrón idéntico: “Se trata de estudiantes extranjeras, norteamericanas que realizan un viaje en el que el acusado es el guía, que se gana su confianza, mostrando amabilidad, saber estar, seguridad en lo que hace, conocimiento de las ciudades, etc., y la agresión a las víctimas se produce en el último momento, el último día del viaje, para que tengan menos posibilidad de reaccionar. Se acerca a las mujeres, todas ellas muy jóvenes, de forma amable, les propone tomar una copa y jugar a idéntico juego para, finalmente, atentar contra su libertad sexual”.
Es el mismo modus operandi que le llegó a Vega de esas decenas de mujeres. Pero no solo a ella. Al Gobierno de Estados Unidos le constan muchas de estas denuncias, interpuestas ante embajadas españolas en distintos estados de EE UU, y ante el FBI. En marzo de 2019, la embajada americana en España emitió la primera alerta de seguridad que una de estas sedes estadounidenses ha emitido jamás con nombre propio: fue contra él.
Fue el mismo año que Blanco Vela fue ya condenado, no por violación, sino como responsable civil de la muerte de Lauren Bajorek, una estudiante estadounidense que el 19 de julio de 2015, de madrugada, justo unas horas después de celebrar su cumpleaños, cayó desde la terraza de un octavo piso en el barrio de La Juncal, en Sevilla. Era la casa de Manuel Blanco.
Él llamó entonces a Emergencias para alertar de que alguien “se había tirado”. Hubo una investigación: se concluyó que no podía tratarse de un su***dio, pero la Policía no tuvo elementos de prueba para procesar penalmente a ese hombre ni por homicidio ni por asesinato. El juzgado de Instrucción número 14 de Sevilla decretó el archivo del caso.
Manuel Blanco Vela se sentó el 27, 28 y 29 de este pasado enero en un tribunal porque una mujer habló y otras le respondieron. Para la Justicia es agresor de tres mujeres, para las mujeres que han puesto en común sus historias, un depredador sexual. En España, de confirmarse esas decenas de agresiones, uno de los mayores de la historia.
 
La mayoría han quedado absueltos


Un grupo de 17 inmigrantes viola en grupo a una niña de 12 años tratándola «como un trofeo» hasta dejarla embarazada en Austria




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Un coche de policía en Viena (Austria). Redes sociales

Unai Cano


  • marzo 26, 2025
  • Un grupo de 17 inmigrantes turcos, sirios, italianos, búlgaros, serbios y afganos están siendo investigados por abusar sexualmente de una niña de 12 años en Viena (Austria). Los hechos se produjeron en distintos puntos de la ciudad entre febrero y junio de 2023, incluyendo garajes, pisos privados y alojamientos estudiantiles.

Las autoridades austríacas hicieron público el caso en marzo de 2024, confirmando que entre los sospechosos figuran adolescentes y jóvenes adultos, la mayoría menores de edad. Doce de ellos tendrían entre 14 y 18 años, uno tendría 19, otros dos serían aún menores de 14 años y la identidad de los restantes no ha sido esclarecida. Durante la investigación, se confiscaron varios teléfonos móviles con material comprometedor.

La damnificada, identificada como Mia por los medios locales, habría sido víctima de múltiples agresiones sexuales, en algunos casos grabadas y compartidas por sus atacantes. Según los informes policiales, fue manipulada emocionalmente, coaccionada verbalmente y sometida de forma reiterada por distintos chicos, quienes llegaron a tratarla «como si fuese un trofeo» que circulaba entre ellos.

Uno de los primeros en enfrentarse a la justicia fue Wais S., un joven afgano que en el momento del ataque tenía 15 años y mantenía una relación sentimental con la menor. Fue condenado a 15 meses de libertad condicional y a pagar una indemnización económica de 670 libras. El tribunal consideró probado que dejó embarazada a la niña y que posteriormente la chantajeó con videos íntimos grabados por ella misma. Durante la vista, Wais alegó desconocer que Mia tenía menos de 14 años y aseguró que pensaba que su relación era legal dada su corta diferencia de edad.

Sin embargo, en una declaración previa, Wais había descrito la situación como una escena de abuso colectivo en la que una niña indefensa fue acorralada por varios jóvenes, lo que generó dudas sobre la veracidad de sus versiones.

La madre de la menor acusó al joven de haberse presentado como una figura protectora mientras en realidad alejaba a su hija de la familia y facilitaba el acceso a otros agresores. Imágenes recuperadas por los investigadores muestran a la niña pidiendo que se detuvieran los ataques, gritando «¡Basta!» en reiteradas ocasiones.

Los testimonios de algunos acusados sostienen que las relaciones fueron consentidas y que la niña aparentaba ser mayor. No obstante, los investigadores subrayan que en al menos una ocasión se usó la fuerza y, en otras, se empleó presión psicológica y amenazas para forzarla a mantener relaciones sexuales.

Uno de los casos más graves involucró a un joven sirio de 16 años, quien fue acusado de haber violado a la menor en un aparcamiento de estación de tren, además de haberla extorsionado con grabaciones. Aunque admitió parcialmente los hechos, finalmente fue absuelto, alegando que no sabía que la niña era menor de 14 años.

 
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