Aparte de lo que ha contado el Duque.
Es el heredero de la familia de los príncipes húngaros Esterházy, dueños de una fabulosa fortuna en el pasado.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el príncipe Paul (tío abuelo del novio, jefe de la familia entonces) y su mujer Melinda, permanecieron en la Hungría comunista y todas sus propiedades fueron expropiadas. En 1949, el príncipe Paul fue condenado a 15 años de cárcel, pero unos años después ambos (Paul y Melinda) consiguieron escapar y huir a Austria. Paul y Melinda no tuvieron hijos por lo que el heredero del título era su sobrino Anton, hijo de un hermano de Paul que murió joven durante la guerra, aunque Paul, que murió justo antes de la caída del muro, redactó un testamento en el que nombraba heredera de todos sus bienes a Melinda. La caída del muro devolvió todas las propiedades a la familia. Bueno, a Melinda, en realidad.
A su vez, Melinda nombró heredero a un sobrino suyo, llamado Stefan Ottrubay, sin ninguna relación de parentesco con los Esterházy, que lógicamente están que fuman en pipa. Si googleáis a Stefan Ottrubay os podéis enterar de la guerra con la familia.
En cuanto a la novia, aunque técnicamente no es noble, es descendiente del matrimonio morganático del archiduque Juan (1782-1859).