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Relacionan a Welles con el crimen
Más de 50 años después del asesinato de Elizabeth Short, la Dalia Negra, una nueva hipótesis señala al director de 'El ciudadano Kane' como el culpable
Por RAFAEL AVIÑA/ Reforma
Cd de México, México.-(29/Oct./2000) Más de 50 años después del asesinato de Elizabeth Short, la Dalia Negra, una nueva hipótesis señala a Orson Welles como el culpable. Mary Pacios, amiga de Short y que durante años investigó el caso, acaba de publicar un libro en el que describe hechos que involucran al creador de El ciudadano Kane con este crimen, uno de los casos más célebres y legendarios del Siglo 20.
Sombras del mal
A finales de los años 30, Medford, Massachusetts, era un pueblo idílico donde los niños jugaban sin tensiones por las calles y asistían a los cines locales para presenciar siniestras y maravillosas historias de amor que iban de Blanca Nieves a Lo que el viento se llevó. En aquel entonces, Mary Pacios era una pequeña que compartía está fascinación cinéfila con una jovencita mayor que la protegía y le transmitía su entusiasmo, ella era Elizabeth Short, la Dalia Negra. Su amistad continuó hasta que Elizabet emigrara a Hollywood, porque soñaba con regresar a su pueblo natal convertida en una luminaria.
El crimen de la Dalia marcó de una manera especial a Pacios. Habían sido amigas y vecinas, y su recuerdo seguía siendo imborrable, más aún con la información que siguió generándose sobre el caso, en el cual Short aparecía como una víctima sacrificable por su supuesto estilo de vida. Pacios, pintora y escritora, se propuso eliminar de la opinión pública esas aseveraciones y quizá como una manera de liberar sus propios temores empezó a recolectar información sobre ese pavoroso crimen.
Su investigación la llevó a recorrer cientos de fuentes y a entrevistarse con periodistas y policías que cubrieron el crimen en su momento, y con personalidades como James Ellroy, autor de una fascinante novela sobre el caso en 1987; Kenneth Anger, cineasta y escritor que citaba el asunto en Hollywood Babilonia 2; e, incluso, con el escritor John Gilmore. En una entrevista que Pacios sostuvo en el show de televisión Enterteinment Tonight, un hombre que utilizó un alias le aportó un par de pistas curiosas de casos criminales que podrían tener conexión con la Dalia.
El primero era el de Georgette Bauerdorff, que Gilmore retomaría en su libro Severed: The True Story of the Black Dahlia Murder, y el otro hacía referencia al asesinato de Karyn Kupcinet, victimada el 27 de noviembre de 1963 -cinco días después de la muerte de Kennedy- en su departamento en Hollywood. Se trataba de una joven acomodada aspirante a actriz, cuya muerte se asemejaba mucho a la de Bauerdorff. Pero eso no era todo, un psíquico que se entrevistó con Pacios comentó que la clave del asesinato de la Dalia se encontraba en un par de iniciales: O.W.
Camareras del restaurante Brittingham's señalaron a Orson Welles y a gente de la Columbia como personas que contactaron a Elizabeth Short en la época en la que Welles iniciaba el rodaje de La dama de Shangai.
Pacios inició una nueva línea de investigación centrándose en los más mínimos detalles de la vida de un genio incomprendido como Welles, responsable de la crisis de pánico colectivo en Nueva York en 1938 al transmitir por radio su adaptación de La guerra de los mundos. Asimismo, autor del mayor filme de toda la historia: El ciudadano Kane, que provocó su ruptura con Hollywood al atreverse a escudriñar con saña en la vida de William Randolph Hearst retomando su propia biografía.
Sus pesquisas, a partir de la correspondencia personal del realizador, entrevistas dadas a la prensa, artículos suyos y palabras de sus biógrafos, le llevaron a descubrir que Welles era adicto a drogas como cocaína y benzedrina, que lo mantenían alerta y sin dormir por días. Asimismo, su fascinación por los cuchillos y los actos de ilusionismo en los que partía mujeres por la mitad y, a su vez, que el cineasta padecía de personalidad disfásica, según la cual su creatividad tendía a salir de control debido a la frustración, una frustración que Hollywood se empeñó en remarcarle tasajeando sus películas. Es decir, sus fracasos artísticos se tornaban en impulsos agresivos.
Husmeando en los archivos de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, rastreando material de La dama de Shangai, filmada antes y poco después del hallazgo de la Dalia Negra, Mary Pacios dio por casualidad con una fotografía que le hizo perder el piso. En ella, Welles y el maquillista Bob Schiffer trabajaban con una cabeza de maniquí a la que le habían practicado una mutilación idéntica a la que Short sufrió en su rostro: varios dientes perdidos y una rebanada facial de oreja a oreja formando una sonrisa siniestra.
Pacios localizó, a su vez, stills inéditos que mostraban escenarios y escenas no incluidas en La dama de Shangai, básicamente el set de la Casa de la locura en el abigarrado parque de diversiones en las secuencias climáticas del filme, cuyos decorados fueron destruidos. En una de estas fotografías, Welles posa cerca de un esqueleto trazado en un muro y biseccionado; la pierna izquierda de éste se encuentra acomodada de la misma manera en que se localizó la pierna izquierda de Beth Short y, a su vez, el dibujo muestra una mutilación triangular en el muslo, idéntica a aquella que se le practicó a la Dalia.
En otra más, Rita Hayworth, la femme fatal asesina de La dama de Shangai, posa cerca de la entrada del set de la Casa de la locura con un traje oscuro, y del techo y las paredes sobresalen miembros amputados -piernas y brazos de maniquíes. Se aprecia también a una mujer cortada por la mitad con su seno izquierdo herido y sangrante tal y como sucedió con el seno izquierdo de Short, y la Hayworth tiene los brazos levantados de una manera muy particular al igual que la Dalia cuando fue encontrada. En otra, aparece la enorme cara de un payaso sonriente con un rizo sobre la frente como lo usaba Elizabeth Short.
Pacios llegó a la conclusión que el set y las escenas de la Casa de la locura eliminadas del filme por órdenes tajantes de Harry Cohn, el hombre fuerte de la Columbia, tienen la misma firma que el escenario del crimen de la Dalia. Otro dato curioso que encontró fue el hecho de que George Shorty Chirello, el chofer y valet personal de Welles -un hombre contrahecho que no llegaba al metro 40 de estatura-, asistió a su patrón en dicho set, cuya construcción arrancó tres meses antes de la muerte de Short. Welles, ignorando al Sindicato de Columbia, se empeñó en pintar y decorar él mismo los escenarios de la Casa de la locura.
Por aquel tiempo, Welles había contactado con el Departamento de Ciencias Mortuorias de la Universidad de California y solicitó una lista de requerimientos para expedir una licencia como embalsamador y otros datos sobre rigor mortis y medicina forense. Más tarde y luego de rodar en Acapulco algunos de los exteriores de La dama de Shangai y en el barrio chino de San Francisco, el 6 de enero de 1947 -ocho días antes de la muerte de Beth-, Welles regresó a Los Ángeles para terminar la película, protagonizada por él mismo.
Pacios encontró que todas las escenas del filme tenían fecha de rodaje, excepto las filmadas en la Casa de la locura, rodadas supuestamente entre el 14 y el 21 de enero -la Dalia fue asesinada entre el 14 y el 15- e intempestivamente, Welles solicitaría un pasaporte el 24 de ese mes, justo el día en que el asesino de Beth Short llamó a Los Angeles Examiner prometiendo un envío. De sus inquietantes hallazgos, Pacios ha publicado recientemente Childhood Shadows: The Hidden Story of the Black Dahlia Murder (1st Books Library, 2000), un libro que incluye a su vez dibujos que reconstruyen las fotografías descritas, ya que la Columbia se negó rotundamente a dar su autorización para publicarlas.