Muere súbitamente Albert Solà, el hombre que aseguraba ser hijo del rey emérito

Vaya, ¡¡el gran argumento!!! ¿A ti te pagan por atacarle? Pues a mí por defenderle tampoco. Acusar a una persona de ir dejando cadáveres a su paso me parece inaceptable. Y contra eso me revuelvo. Con tu permiso o sin él.
No es un argumento, es un apunte sin más. No te doy ni te quito permiso de nada prima, eres libre de opinar lo que quieras.

El primer cadáver que dejó a su paso fue el de su hermano, de los demás ya no sé.
 
Y lo somos. Salvo el Rey.

En los demás países, si son monarquías, existe la inviolabilidad del rey en los actos llevados a cabo en su ejercicio como tal. En los Presidentes de Repúblicas, igual.

Somos iguales ante la ley como en los demás países.
Si pero no. En Apaña, unos somos más iguales que otros y no cito ejemplos porque me llevaría dos dias por lo menos.
 
Nunca entenderé porque estos hombres como Julio Iglesias ,Juan Carlos, etc a los que les dicen que tienen hijos ilegítimos o narices, no ofrecen su ADN y punto.
Este hombre llevo toda la vida con esa espina, o fue engañado o era verdad o simplemente era uno que quiso vivir del cuento.
....
Lo que a mí me extrañaba de esta historia es que él decía que siempre estuvo protegido y sin embargo era camarero
À lo mejor lo que estuvo más bien vigilado
 
Si pero no. En Apaña, unos somos más iguales que otros y no cito ejemplos porque me llevaría dos dias por lo menos.
En España, como en cualquier lugar del mundo, si tienes dinero probablemente tengas una mejor defensa porque te puedes permitir el mejor abogado. No siempre los mejores son los más caros, pero los más baratos tampoco son.

O igual te estás refiriendo a los millones de aforados que pululan por el país? Incluyendo el emérito, of course, pero desde luego no el único.
 
Ya tengo la fecha en la que nació Albert Solá. Ha muerto con 66 años. Juan Carlos tiene 84. Mata a su hermano y luego tiene su primer hijo ilegitimo, todo a los 18 años, vaya una pieza. Siempre ha sido adicto al s*x* esa es la realidad.

Significa que Juan Carlos lo tuvo a los 18 años, en 1956 cuando estaba en España.
Fue cuando pegó el tiro a su hermano y lo mató el 29 de marzo 1956 el jueves santo de Semana Santa en Estoril.
Él estaba en una escuela militar de Zaragoza mientras que su familia Vivian en Estoril, Portugal.

El 16 de agosto de 1956 nace Albert Solá en Barcelona
hijo de Ana María Ramón Bach de 18 años.
Así que Ana se quedó embarazada 9 meses antes, en Diciembre de 1955 cuando ambos tenia 17 años.

1956, el año más convulso para el emérito: muere su hermano y nace su hijo ilegítimo​

  • Albert Solà se realizó una prueba de ADN que dio una coincidencia del 99% con el del monarca.
  • Solà asegura que el CNI le pidió que renunciase a la corona, petición a la que no se opuso.
  • EH Bildu sostiene que, al ser mayor que Felipe VI, Solà podría ser el legítimo heredero al trono de España.
por Julia Font Garcia
24 octubre, 2020 06:00

Si hablamos de Albert Solà, barcelonés de 64 años que trabaja en un bar de La Bisbal de L’Empordà (Girona) llamado El Drac, nada llama la atención. Pero si hablamos de Albert Solà, más conocido por sus amigos como el Monarca ya empieza a sonar algo raro. ¿Por qué el Monarca? Pues porque según Solà - y una prueba de ADN que ratifica una coincidencia del 99% con la de Juan Carlos I- es el hijo ilegítimo del rey emérito.

«Creo que mi padre es Juan Carlos I. Y no solo lo creo por mi parecido físico con él, algo obvio, sino porque esta es la conclusión a la que he llegado tras años de investigaciones». Así empieza el libro del catalán, El monarca de la Bisbal, en el que deja claro desde el primer momento que su padre es Juan Carlos I. Alto, ojos claros y con una prominente nariz, así es Solà quien, indudablemente, se parece al emérito.

Primeros años y juventud​

Su historia comienza en Barcelona, en 1956. Por aquel entonces, Juan Carlos I tenía 18 años. El mismo año que, como apunta La Marea, el rey disparó y mató a su hermano por accidente. El 16 de agosto nace Alberto Bach, hijo de una joven proveniente de una buena familia de banqueros catalanes. Como en aquel entonces un hijo ilegítimo era un escándalo la familia materna del niño decidió llevarlo a la Casa Provincial de Maternidad de Barcelona, donde ingresó como “hijo expósito de padres desconocidos”.
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Albert Solà pasó sus cinco primeros años de vida en Ibiza donde, según él, estuvo con una familia en la que “no me adaptaron , sino que me tenían a su cuidado a cambio de estipendio”. En 1961 le trasladaron al Palacio Real de Pedralbes, en Barcelona, donde le tuvieron “escondido” hasta que cumplió ocho años, cuenta en el libro. Solà relata que, de esa época, solo recuerda una mujer rubia que podría ser de su familia. Quizá la madre de Juan Carlos I, María de las Mercedes. Aquí permanecería hasta 1964, año en que fue adoptado por Salvador Solà y Antonia Jiménez.

Su nueva familia cuidaba y vivía en una masía, propiedad de un médico catalán. Criado en un entorno rural, Solà afirma que sus padres eran muy humildes. Sin embargo, el niño no estaba exento de caprichos: cuando cumplió 16 años le regalaron una moto Guzzi, algo le extrañó debido la precariedad económica del matrimonio. «En casa no había dinero para ese tipo de regalos […] No dejé de sospechar que había alguien, a quien no conocía, que nos había ayudado económicamente. y esta persona pensaba más en mí que en mis padres», reconoce. Esta moto no fue el único regalo desproporcionado que recibió ya que, cuando cumplió 18 años, le regalaron un Renault 5: «Estaba claro que alguien de mi familia biológica (paterna o materna) quería que llevara una vida más desahogada de la que me correspondía por mi edad y estatus«, recoge El Español.

Servicio militar obligatorio​

Como todos los jóvenes españoles de la época, Albert Solà tuvo que marchar a hacer el servicio militar obligatorio (mili). Corría el año 1977. Solà afirma en sus memorias que, desde el primer moment recibió un trato preferencial, hasta tal punto que uno de sus compañeros, extrañado por la posición de privilegio del joven le preguntó: “Oye, chaval, pero ¿tú quién eres?”. Durante el servicio pudo ver en varias ocasiones a Juan Carlos I lo que él achacó, tiempo después, a la posible curiosidad del monarca por verlo “de forma discreta”.

Investigación​

Como no encontraba explicación a todos estos privilegios Solà decidió, en 1982, empezar a investigar sus orígenes. Empezó donde todo había empezado: en la Casa Provincial de Maternidad de Barcelona, donde no le dieron información. Cansado de las negativas que no respondían a lo que había ido a buscar, Albert consiguió que el director del centro admitiera que su padre formaba parte de las “altas esferas políticas”.

Años después, mientras el vivía en México, recibió una carta de la Casa Provincial de la Maternidad en la que le proporcionaban el nombre de su madre biológica: Josefa. Al ponerse en contacto con la familia de ésta, y un montón de interrogantes y dudas después, descubrió que no era su verdadera madre. Así fue como decidió contratar a unos detectives que llevasen a cabo una investigación para esclarecer todas sus dudas. Y buscando dieron con Ana María Ramón Bach: una joven que se había quedado embarazada con 18 años, a la que separaron de su hijo. Sin embargo, los detectives tampoco le suministraron la información que él demandaba y tiempo después la empresa desapareció. Solà llegó a la conclusión de que «cuando supieron de quién era hijo en realidad, aceptaron ocultar mi nombre real».

En medio de este mar de dudas, apareció un tal Javier. Albert no sabía quién era ni qué quería, pero pensaba que podría ser un agente secreto. Movido por la curiosidad se trasladó a Madrid, donde descubrió que estaba relacionado con el monarca. “El agente secreto le explicó que justo cuando él nació, el emérito había alardeado frente a sus más allegados de que acababa de ser padre de un niño en Barcelona”, escribe El Español. Como tampoco le resolvía nada, decidió volver a México pero recibió una llamada sin identificar: «Señor Alberto Solà Jiménez, sabemos que usted quiere regresar a México. Por su seguridad, no salga del país. Buenas tardes». Así fue como se quedó en La Bisbal. Pero nunca más supo de Javier.

Cansado de todos los vaivenes, decidió recurrir a la justicia. Demandó a la Diputación de Barcelona quienes admitieron su petición. El 3 de julio de 2001 el juez pidió conocerlo en persona. En la reunión, el magistrado hizo unas declaraciones que cambiarían su vida para siempre: «Señores, ya saben quién es el padre del señor Albert Solà Jiménez. Es don Juan Carlos de Borbón y Borbón, rey de España». El juez le entregó un sobre con 98 documentos y le dijo que todo lo que había dicho era extraoficial. A partir de ahí, su vida cambió. Contacto con la prensa y recibió una llamada de la Zarzuela. Cuenta que recibió del Palacio, a lo largo del año, un total de 12 llamadas para preguntarle “cómo estaba”.

CNI y renuncia a la corona​

En el libro también cuenta cómo renuncio a la corona: habló con el CNI desde donde le pidieron que renunciase. «Les respondía que no me importaba hacerlo […] No tengo ningún interés en la Corona, porque no he sido educado para ser rey, más bien todo lo contrario», escribe Albert. Una vez renunciado a sus derechos, le ofrecieron realizarse una prueba de ADN para así compararlo con el de Juan Carlos I que dio una coincidencia del 99% en el de ADN de ambas muestras.

El CNI también le confirmó que el rey le había protegido siempre. «Conocía mis correrías, puesto que recibía regularmente informes del CNI sobre mí».
Grazie @Madrilera

Hay cosas muy extrañas en este artículo.

1) ¿Cómo supo Alberto Solà que ese "Javier" era un agente secreto? No es que dicha información se pueda encontrar en las Páginas Amarillas bajo el epígrafe "Agentes secretos", como es el caso de los electricistas.
2) Dado que el CNI no tiene derecho a pedir al señor que renuncie a los derechos de sucesión al trono, ¿acaso le hicieron firmar un documento? Si es así, ¿por qué nunca lo ha mostrado? Declaración muy oscura.
3) Aparentemente se realizó la prueba de ADN y dio un 99% de coincidencia. Si es así, ¿por qué la Casa Real, a través de un intermediario (el CNI mencionado anteriormente, tal vez), no liquidó a Alberto por lo que tenía derecho y cerró el asunto, Alberto dejó de hablar de esto y se volvió a México? ¿Tiene algún documento oficial para probar esta afirmación?
4) Según las declaraciones extraoficiales del juez y el documento de 98 páginas (¿dónde está ese documento?), Alberto Solà es hijo de JC y, por tanto, le llaman habitualmente desde Zarzuela para preguntarle cómo está.

Entonces, hay toda la evidencia que muestra que JC:
1) es el padre de Alberto;
2) que lo conoce y se preocupa por él.

¿Por qué, entonces, Alberto Solà quiere participar en un programa que trata sobre la búsqueda de padres perdidos? ¿Quiere mostrar los documentos y forzar la mano de la Casa Real?

Las mías son solo preguntas. No escondo entre líneas la sospecha de que mataron a Alberto. Nunca se me pasó por la cabeza.
 

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