Doña Astrid sigue en la vanguardia literaria, innnovado a tope.
En 2016 se separó de Rafael del Pino, el segundo hombre más rico de España, y empezó a escribir novelas que retratan a su clase. En su último libro, ‘No digas nada’, vuelve a explorar ese mundo. “El dinero sigue controlando la vida de muchas parejas y de muchas mujeres, más de lo que la gente...
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En su nueva novela,
No digas nada (Huso Editorial), que llega a las librerías este miércoles 5 de febrero, cuenta la historia de Alana, una mujer de clase alta, de más de 55 años, divorciada y solitaria, que se enfrenta a la pérdida de su madre. El personaje tiene que lidiar con el duelo, con la madurez, con las embestidas de la vida y con el deseo de ser amada. Alana, al igual que Astrid, tiene ojos azules, pelo rubio, piernas largas, cuerpo esbelto, facilidad para los idiomas, proviene de una familia acomodada conectada con la
jet set, ha trabajado en el mundo de las finanzas y está llena de tatuajes.
Alana no es Astrid. Alana tiene una vida pasada parecida a la de Astrid, pero su presente no es el mío. No hay nada exactamente real y casi todo es inventado”, aclara. No se atreve a escribir su autobiografía, pero en cada una de sus novelas cuenta algo sobre ella. En la primera, Nadie me contó, publicada en 2020, narraba la historia de Gaelle, una mujer rica que sufre un divorcio devastador. En la segunda, Ese jueves al anochecer me subí al tren, que salió en 2022, contaba la vida de Lena, una mujer que tenía que reinventarse profesionalmente. En No digas nada, el personaje principal debe hacer frente a la muerte de su madre y a su propia soledad, tal como le ocurrió a la autora.