He leído su entrevista en El País, publicitando su último panfleto.
Sigo pensando que lidia con muchos problemas de salud mental y una imagen grandiosa de sí misma con una autoestima muy dañada.
En cuanto a sus libros, malos hasta la extenuación y cargados de topicazos a medida de su distorsión. Es decir su sueño desde la cuna es ser la esposa vagoneta de un milmillonario. Dedicarse a parir, seleccionar nannys, recibir y figurar como mecenas de las artes y las óperas. Tantas ansias tenía de ese papel, que igual le daba la mochila del riquísimo. Lo importante era pertenecer en derecho a un mundo que siempre se le había resistido: el de la pasta gansa. Recordemos queridas primas que su madre es una empleada de una cutre inmobiliaria y su padre un marino con cutre sueldo de marino a repartir entre hijos y Johnnie Walker. Profesionalmente por mucho que se vanaglorie, del montón. Si eres buenísima tienes una marca personal que resiste de sobra diez años de parón. Miente por doquier y engorda su currículum familiar y profesional. La realidad es que pegó el braguetazo, que ni ella se lo creía, pero no en tiempo y forma. No es lo mismo casarte con un Entrecanales millonario de 27 a los 25, que liarte con un ciencuenton feúcho, de familia forrada pero con tara, con tres hijos adolescentes huérfanos de madre, porque no has podido subirte a otros trenes que merecías por belleza e hidalguía. Mucha terapia hacía falta ahí, para liarte sin descanso a tener hijos con el demonio ( según ella) como una coneja. Como es una inmadura de manual no analizó en condiciones el fregado dónde se metía y ha salido escaldada y por la puerta de atrás. Tampoco le va a faltar de comer, pero los niños crecen, acaban de estudiar y las pensiones finalizan. Otro insensato forrado, como está, tampoco va a encontrar. Entonces se dedica a tatuarse para vengarse y avergonzar a sus hijas, a deprimirse y al autoengaño compulsivo… que es más feliz el albañil que no llega a fin de mes, que si el cáncer también le toca a los forrados, etc. eso sí recordando con nostalgia contenida aquellos días en el casoplon del viso, los atardeceres en la finca de Extremadura y los paseos a media tarde en helicóptero.