Es que hasta los propios locales toman ciertas medidas (ej la de no beber en esos vasos públicos ni aceptar beber del mismo vaso y pedir agua embotellada), lavarse las manos antes de comer, elegir los sitios más limpios si comen fuera, etc. Los norteños además no tienen la “inmunidad adquirida de Marrakech pa bajo” y directamente no pueden beber el agua del grifo allí porque se cagan la pata bajo…
Toña se va a llevar un buen disgusto de salud jugando a los comistrajos morunos, que ni los propios autóctonos lo hacen salvo que sean gente muy muy pobre sin recursos…
Hablamos de una mujer que compra pescado crudo y se lo come tal cual. Una vez compró salmón en oferta, lo comió crudo y le sentó tan mal que estuvo con temblores y vomitando y ahí sigue la tía, sin aprender la lección. Esta se muere con la botas puestas (por la pata abajo).