BARCOS: historia y actualidad (a vapor, turísticos, de pasajeros, de carga, de guerra, deportivos)

QUE GRAN HISTORIA NOS APORTAS AMIGA @Sakuraa , MUCHAS GRACIAS Y UN ABRAZO.-
Sabeis? Este hilo y el de trenes me hacen recordar momentos vividos cuando era una niña
Historias como esta, que me contaba la mejor persona que podria contarmelas, mi padre.
Recuerdo,como partia una nuez y me explicaba con calma ,lo fragil que era un velero en alta mar un dia de temporal
 
GRANDES NAUFRAGIOS, CONTINUACION.-
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La Venganza de la Reina Ana

Este es el infame navío que perteneció a Barbanegra, que se ganó su fama inmortal en las costas del mar Caribe. Este barco había sido anteriormente una nave francesa conocida como Le Concorde, pero el propio pirata la capturó en 1717, obligando además al médico del barco francés a unirse a su tripulación. Barbanegra lo abandonó junto a su tripulación en un banco de arena en 1718 cerca de la ciudad de Beaufort, en las costas de Carolina del Norte.

En el barco se encontró una pequeña cantidad de oro entre munición de plomo. Los arqueólogos creen que un marinero francés podría haber escondido el oro en un barril de munición para que los piratas de la tripulación de Barbanegra no lo encontrasen.

Sus restos se descubrieron en 1995, pero solo en 2011, tras un estudio exhaustivo de las pruebas, se ha podido confirmar que perteneció a uno de los bucaneros más famosos de la historia.


 
GRANDES NAUFRAGIOS, CONTINUACION.-
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820: El ballenero Essex

Este buque ballenero capitaneado por George Pollard Jr. tenía 27 metros de eslora y pesaba 238 toneladas. Un año después de partir de las costas de Nantucket, Massachusetts, hacia el Pacífico Sur, el barco fue embestido por un cachalote de gran envergadura. El incidente fue la fuente de inspiración de Herman Melville para escribir Moby Dick.

Naufragó a unos 3.700 kilómetros de las costas de Sudamérica, pero sus tripulantes lograron salvarse al usar los botes salvavidas, con los que lograron llegar a la isla Henderson (que en los últimos días ha sido protagonista de las últimas noticias medioambientales). Por desgracia para los marineros, la escasez de recursos de la isla les condujo poco a poco a la muerte y a la antropofagia, siendo los únicos supervivientes el propio Pollard y otro miembro de la tripulación.

Más información: Restos de un ballenero hundido en Hawái en 1823

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GRANDES NAUFRAGIOS, CONTINUACION.-
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846: El HMS Erebus y el HMS Terror

El H.M.S. Erebus y el H.M.S. Terror son dos de los barcos más famosos y misteriosos del siglo XIX. Formaban parte de una expedición liderada por Sir John Franklin, que pretendía encontrar y cartografiar el paso del Noroeste, nombre de la ruta marítima que bordea el continente Americano por el norte y que conecta el océano Atlántico con el océano Pacífico.

La desaparición de los barcos se produjo en 1846 y ninguno de los 128 hombres que formaban parte de la tripulación logró sobrevivir. Una de las teorías consideraba que los navíos se habían quedado atrapados en el hielo y que finalmente se habían hundido. Se llevaron a cabo diversas expediciones para encontrarlos, todas ellas infructuosas. Finalmente, en septiembre de 2016 y tras haber transcurrido 170 años desde la tragedia, un equipo de investigadores canadienses confirmó el hallazgo de los restos de un barco era «sin duda el Erebus o el Terror», según el historiador marítimo James Delgado, que participó en la expedición.

¿Quieres saber más?: Encontrados los restos de un naufragio tras 170 años
 
GRANDES NAUFRAGIOS, CONTINUACION.-
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846: El HMS Erebus y el HMS Terror

El H.M.S. Erebus y el H.M.S. Terror son dos de los barcos más famosos y misteriosos del siglo XIX. Formaban parte de una expedición liderada por Sir John Franklin, que pretendía encontrar y cartografiar el paso del Noroeste, nombre de la ruta marítima que bordea el continente Americano por el norte y que conecta el océano Atlántico con el océano Pacífico.

La desaparición de los barcos se produjo en 1846 y ninguno de los 128 hombres que formaban parte de la tripulación logró sobrevivir. Una de las teorías consideraba que los navíos se habían quedado atrapados en el hielo y que finalmente se habían hundido. Se llevaron a cabo diversas expediciones para encontrarlos, todas ellas infructuosas. Finalmente, en septiembre de 2016 y tras haber transcurrido 170 años desde la tragedia, un equipo de investigadores canadienses confirmó el hallazgo de los restos de un barco era «sin duda el Erebus o el Terror», según el historiador marítimo James Delgado, que participó en la expedición.

¿Quieres saber más?: Encontrados los restos de un naufragio tras 170 años

Como digo en el post hace unas hojas, Dan Simmons ha escrito un best-seller sobre esta expedición, de la que han hecho una miniserie fabulosa, llena de fantasia, aunque el tema del canibalismo se da por seguro que existió, por algunos restos humanos encontrados... Es una historia que recuerda al Gordon Pym de Edgar Poe, o a Lovecraft y al Carpenter de "La Cosa".
 
Querida @Coti7495, que mal rato pase ayer.
Resulto que subi documentacion de la Armada Rusa, unas bellas fotografias y todo muy bien documentado, venia de la web Rusa del ministerio de defensa
Cuando al final vi en la web que tenia que escribir un correo para poder compartir esa informacion.
Como solo podia editar en unos minutos, borre lo referente a la Armada Rusa y subi lo primero que me vino a la cabeza( yo no me considero una experta en ese tema.. pero si no hubiera sido por que tenia poco tiempo para editar, he aprendido mucho de ese tema a base de escuchar a personas que si son todo un referente en España )
Este no es lugar para un submarino, voy a reportarlo ,para que no quede rastro de ese articulo ni del museo
Lo siento mucho @franfei imagino que al reportar mi aportacion se borrara tambien tu respuesta sobre ese tema.
Disculpar mi torpeza
Pd. Este es un hilo donde las velas se mueven con los vientos, y nos deleitan con sus bellas siluetas ,no es lugar para submarinos que navegan debajo del agua escondidos
Querida Sakuraa: por favor no te disculpes, conozco tu bien hacer y tu falta de mala fe. Es cierto tratamos de navegación en superficie, de hoy y del pasado, en todas sus versiones y estilos. Por mi parte nada tengo que decir, lo que pretendí fue dejar sentado que no se trataba de una incursión en temas llevados por otros foreros, a fin de evitar cualquier suspicacia. Nada más. Y explicarle a Amelia, que es nuevita en el foro, no obstante sabe muy bien cómo conducirse, que por ningún motivo queremos invadir temas, ni que nos invadan. Todo merced a la buena convivencia y estilo del foro, que eso parece no conocerlo aún.
Un gran abrazo y lamento profundamente que no podamos gozar de ese aporte sobre la Armada Rusa, descuento su valor pues eres un forera excepcional.
 
Un tesoro en el mar: el galeón San José
Por
Academia Play
-
25 septiembre, 2018


Las vastas aguas del mar esconden en sus profundidades innumerables tesoros. No sólo las maravillas naturales pueblan el insondable lecho marino. Mucho de lo que allí se halla es obra del ser humano, objetos que se ha perdido o abandonado. Entre los desperdicios también se encuentran resto de incalculable valor material, cultural e histórico.
Pecio es el término que se emplea para designar a las naves que han naufragado o fragmentos de las mismas. Se trata de restos hundidos en el agua. Estos restos hundidos también pueden ser otros tipos de construcciones humanas, objetos abandonados y vehículos como carros de combate o aviones.
El vocablo pecio en ocasiones se usaba para hacer referencia a los derechos que la persona u organismo que gobierna el puerto de mar cercano reclama sobre las naves naufragadas en sus costas. Esto último es una cuestión importante que ha provocado grandes controversias. Como veremos, muchos pecios contienen suculentos tesoros monetarios o de patrimonio cultural al que ninguna de las partes involucradas está dispuesta a rechazar.
Uno de los casos recientes más importantes es el hallazgo del pecio del galeón San José
. El Instituto Colombiano de Antropología e Historia (con la colaboración de la Armada Nacional de Colombia y de Dirección General Maritíma) encontró el 27 de noviembre de 2015 en una ubicación relativamente cercana a Cartagena de Indias los restos hundidos de este galeón español. El descubrimiento fue tan relevante que el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos fue el encargado e anunciarlo.

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Cañones del San José.
Los galeones eran grandes barcos de vela que en el siglo XVI se convirtieron en las principales embarcaciones utilizadas por los europeos para el comercio. Se trataba de naves lentas pero potentes militarmente. Eran navíos de destrucción empleados para los conflictos bélicos y para comerciar.

En concreto, el galeón San José pertenecía a la Real Armada Española, fue construido en el municipio Usurbil de Guipúzcoa y botado en el año 1698. Tenía dos cubiertas y estaba bien equipado armamentísticamente. Contaba con 26 cañones de 18 libras en la batería baja, otros 26 de 10 libras en la batería alta y en los castillos de proa y popa entre 8 y 10 cañones de 6 libras. No tuvo una vida muy larga, pues en el año 1708 fue hundido junto con todo lo que transportaba. Ese fatídico año zarpó cargado con todo tipo de mercancías y lingotes y monedas de oro y plata, pero nunca llegó a su destino…



Pero ¿cómo ocurrió este desastre? No nos apresuremos. Debemos remontarnos, al menos, al mes de marzo de 1706. Fue entonces cuando el San José zarpó de Cádiz fijando su rumbo en Cartagena de Indias. Esta es la época de la piratería y los corsarios, y los ingleses estaban causando auténticos estragos. Además, España se encontraba en plena guerra de sucesión (tras la cual, la Casa de Borbón se hizo con el trono español frente al bando austracista) y, como es normal debido a los intereses, el conflicto alcanzó dimensiones internacionales. Por estos motivos Felipe V, el primer rey Borbón, envió nada menos que 26 naves para proteger al San José, que viajaba junto con el San Joaquín.

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Explosión del galeón San José. Pintura de Samuel Scott.



Los galeones llegaron seguros a su destino. Su misión no era otra más que cargar mercancías valiosas, oro y plata del Virreinato del Perú en el puerto natural panameño de Portobelo. Tardó dos años en zarpar desde que llegó a América, lo cual hizo en febrero de 1708 con la flota de protección, por supuesto. Los ingleses no podían renunciar a tan sustancioso botín, así que desplegaron doce barcos en puntos estratégicos para interceptar la carga española. Las noticias llegaron a Portobelo. Los españoles conocían el riesgo, pero aun así zarparon de vuelta a Cartagena de Indias. Estando ya muy cerca del puerto de Cartagena de Indias, los barcos españoles fueron interceptados cuando, en la noche del 7 de junio, anclaron cerca de las Islas Corales del Rosario.

La flota española estaba comandada por José Fernández de Santillán, conde de Casa Alegre. Los buques más potentes de la escuadra y los que más carga llevaban eran los galeones San José y San Joaquín, siendo el primero el principal. En esta flota española también se encontraban el navío mercante Santa Cruz, la urca Nuestra Señora de la Concepción, el patache Nuestra Señora del Carmen y dos fragatas francesas: Le Mieta y Saint Esprit. Por su parte, la flota inglesa estaba comandada por el comodoro Charles Wager y estaba compuesta por el HMS Expedition (la nave capitana), el HMS Kingston, el HMS Portland y el brulote Vulture.

El comodoro inglés dio la orden de ataque. Así fue como el 8 de junio dio comienzo la llamada batalla de Barú. El Kingston disparó sin cuartel al San Joaquín y le dañó el palo mayor, pero la Concepción y la Saint Esprit lo defendieron y le permitieron escabullirse. El Expedition se acercó al San José abriéndose camino con sus potentes cañones. El Expedition era un navío de línea de 74 cañones, el más poderoso de la contienda. El San José intentó escapar a la vez que respondía con los cañones de estribor, pero el Expedition avanzaba con más contundencia y con proyectiles más certeros. El barco inglés se acercó a sesenta metros. El abordaje estaba próximo. Sin embargo, los cañonazos enemigos hicieron estallar al galeón español. La explosión fue tan grande que el Expedition sufrió daños.

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Sinking boat. Ilustración de Alice Girard-Ségaud.
Los ingleses no pudieron hacerse con el anhelado botín. Lo único que pudieron hacer fue observar cómo se hundía en el fondo del agua. Sólo 11 de los casi 600 tripulantes del San José conservaron su vida y fueron recogidos por los ingleses. Ante la pérdida del San José los ingleses abordaron el Santa Cruz y pusieron la vista sobre el San Joaquín. El Expedition estaba dañado, así que la persecución la protagonizaron el Kingston y el Portland. No obstante, el San Joaquín, herido, consiguió llegar a las zonas protegidas por el fuerte de Bocachica (el Castillo de San Luis de Bocachica), logrando su salvación.

Esta trepidante pero trágica batalla para los españoles mostró la obsolescencia de los galeones y la efectividad de los navíos de línea. En cuanto al San José, los años pasaron y el tesoro español quedó hundido para siempre… o eso se creía. No ha sido hasta nuestros días que el pecio del San José ha sido encontrado.


Desde el momento del hallazgo se desató una lucha por los derechos sobre los restos hundidos del galeón San José. El Estado colombiano lo reclama como suyo, mientras que el Estado español alude a una inmunidad soberana del navío al tratarse de un “barco de Estado” y no de un particular. Además, la Unesco considera el patrimonio subacuático como bienes de interés general. Tanto el rescate como el conflicto legal es un proceso todavía en curso.

Pd, este galeon,fue construido por astilleros vascos.
@Coti7495, tranquila, no todo esta perdido, busque nuevas informaciones sobre la armada rusa y si es necesario tambien pedire si es necesario en ruso permiso para compartir aqui lo de la otra web
https://academiaplay.es/tesoro-mar-galeon-san-jose/
 
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Querida @Coti7495, que mal rato pase ayer.
Resulto que subi documentacion de la Armada Rusa, unas bellas fotografias y todo muy bien documentado, venia de la web Rusa del ministerio de defensa
Cuando al final vi en la web que tenia que escribir un correo para poder compartir esa informacion.
Como solo podia editar en unos minutos, borre lo referente a la Armada Rusa y subi lo primero que me vino a la cabeza( yo no me considero una experta en ese tema.. pero si no hubiera sido por que tenia poco tiempo para editar, he aprendido mucho de ese tema a base de escuchar a personas que si son todo un referente en España )
Este no es lugar para un submarino, voy a reportarlo ,para que no quede rastro de ese articulo ni del museo
Lo siento mucho @franfei imagino que al reportar mi aportacion se borrara tambien tu respuesta sobre ese tema.
Disculpar mi torpeza
Pd. Este es un hilo donde las velas se mueven con los vientos, y nos deleitan con sus bellas siluetas ,no es lugar para submarinos que navegan debajo del agua escondidos


Estimada Saakura:

Los rastreadores de entradas en la web de la Armada Rusa ya habrán localizado tu IP y ya te tienen fichada.

No te preocupes, a estas alturas ya se habrán dado cuenta a través de tu historial de navegación de que no eres ninguna espía ni que trabajas para Wikileaks, asi que puedes dormir tranquila.

¡Animo, un abrazo!

:p:D;)
 
GRANDES NAUFRAGIOS, CONTINUACION.-
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1912: El RMS Titanic

El legendario RMS Titanic ha tenido una gran relevancia histórica, siendo motivo de diversos documentales e inspirando la emblemática película de James Cameron, Titanic.

En su momento, el Titanic fue el objeto móvil más grande jamás fabricado. Medía 269 metros de largo y 22 metros de alto, y estaba dividido en 11 cubiertas. La tragedia se produjo en abril de 1912 durante el que sería su primer y último viaje desde las costas inglesas de Southampton hasta Nueva York, a donde jamás llegó. En el naufragio, provocado por el choque con un iceberg, murieron un total de 1514 personas. Durante más de dos horas, el barco se partió en dos hasta finalmente hundirse en las aguas heladas del Atlántico norte.

Los restos del Titanic no se encontrarían hasta 1985, cuando una expedición secreta de la marina de Estados Unidos que buscaba submarinos nucleares hundidos encontró el pecio del desafortunado transatlántico. Esta expedición estaba liderada por Robert Ballard, explorador residente de National Geographic, que publicó un artículo en la revista describiendo su hallazgo y que posteriormente protagonizaría el documental «Salvar el Titanic», emitido en NatGeo Channel.



 
Querida @Coti7495, que mal rato pase ayer.
Resulto que subi documentacion de la Armada Rusa, unas bellas fotografias y todo muy bien documentado, venia de la web Rusa del ministerio de defensa
Cuando al final vi en la web que tenia que escribir un correo para poder compartir esa informacion.
Como solo podia editar en unos minutos, borre lo referente a la Armada Rusa y subi lo primero que me vino a la cabeza( yo no me considero una experta en ese tema.. pero si no hubiera sido por que tenia poco tiempo para editar, he aprendido mucho de ese tema a base de escuchar a personas que si son todo un referente en España )
Este no es lugar para un submarino, voy a reportarlo ,para que no quede rastro de ese articulo ni del museo
Lo siento mucho @franfei imagino que al reportar mi aportacion se borrara tambien tu respuesta sobre ese tema.
Disculpar mi torpeza
Pd. Este es un hilo donde las velas se mueven con los vientos, y nos deleitan con sus bellas siluetas ,no es lugar para submarinos que navegan debajo del agua escondidos


Estimada Saakura:

Los rastreadores de entradas en la web de la Armada Rusa ya habrán localizado tu IP y ya te tienen fichada.

No te preocupes, a estas alturas ya se habrán dado cuenta a través de tu historial de navegación de que no eres ninguna espía ni que trabajas para Wikileaks, asi que puedes dormir tranquila.

¡Animo, un abrazo!

:p:D;)
Si, tranquila estoy ,ademas tengo un acento muy gracioso en Ruso, soy una corresponsal pizpireta, les hare una visita en mi proximo destino a Rusia.
Fuera de bromas, la web se puede compartir, solo se necesita el permiso, escribir un correo para explicar,donde lo quieres compartir.
De momento, tengo mucha informacion sobre temas que van por otra linea que mas me fascinan, la de los marinos vascos y los astilleros donde construian los galeones en euskadi.
Mas adelante ,me gustaria escribir sobre el almirante de Pasaia.
Ahora disfruto con las aportaciones de nuestro querido amigo @franfei ,no voy a escribir nada por que prefiero no interrumpir toda la documentacion que nos tiene preparada franfei ,de esta forma podremos tener toda la historia seguida en el hilo
 
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El increíble naufragio entre tiburones de la Segunda Guerra Mundial

El USS Indianapolis fue un crucero pesado de clase Portlandperteneciente a la Armada de los Estados Unidos, con numeral identificador CA-35. Los marinos lo llamaban coloquialmente Indy. Fue buque insignia del almirante Raymond Spruance desde 1943 a 1944, pero es famoso porque fue el buque que transportó desde América continental hasta la isla de Tinián el material fisionable de la primera bomba atómica lanzada luego contra Hiroshima. Su fama se debe a su vínculo con el Proyecto Manhattan y por el trágico final de muchos de sus náufragos, que quedaron a la deriva, olvidados por la armada estadounidense, sin agua potable, atacados y devorados por tiburones.1 Está historia la narra Robert Shaw en la película Tiburón.

También es conocido por ser la última unidad de superficie estadounidense en ser hundida durante la Segunda Guerra Mundial y la penúltima unidad perdida por ataque enemigo —el último fue el submarino USS Bullhead—.

El 19 de agosto de 2017 un equipo de búsqueda financiado por Paul Allen localizó los restos del crucero hundido en el mar de Filipinas, situado a una profundidad de aproximadamente 18 000 pies (5500 m).2

https://es.wikipedia.org/wiki/USS_Indianapolis_(CA-35)


A finales de julio de 1945, el USS Indianapolis estaba en una misión supersecreta especial: llevar partes de la primera bomba atómica al atolón de Tinian en el Océano Pacífico, donde estaba la base de los bombarderos B-29 estadounidenses.

Habiendo cumplido con su cometido, el buque de guerra, con 1.197 hombres a bordo, navegaba con dirección oeste hacia el Golfo de Leyte, en las Filipinas, cuando fue atacado.

El primer torpedo impactó, sin advertencia, poco después de la medianoche del 30 de julio.

Loel Dean Cox, un marinero de 19 años de edad, estaba de turno en el puente de mando. Hoy, a sus 87 años, en conversación con la BBC, recuerda el momento.

"¡Buuum! Salí volando por los aires. Había agua, escombros, fuego, todo subía y estabamos a 25 metros sobre el agua. Fue una explosión tremenda. Y luego, cuando me pude arrodillar, otro estallido. ¡Buuum!".

  • 130730142805_tiburones_cox.jpg
Cox estaba de turno cuando el submarino japonés atacó.
El segundo torpedo que disparó el submarino japonés que había percibido la embarcación enemiga y había esperado hasta tenerla cerca para no fallar, casi partió al crucero en dos.​

Con incendios consumiéndolo todo bajo la cubierta, el enorme barco empezó a inclinarse hacia un lado.

Llegó la orden de abandonar el buque. Cox trepó hasta el lado más alto y trató de saltar al agua. Se golpeó contra el casco y rebotó antes de caer en el océano.

"Miré para atrás. El barco estaba hundiéndose en picada. Había hombres brincando desde la popa mientras las hélices seguían rotando".

"Doce minutos. ¿Se puede imaginar un barco de 186 metros de largo, que es el tamaño de un campo de fútbol, hundiéndose en 12 minutos? Sencillamente se volcó y naufragó".

"Escuché gemidos y gritos"
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El Indianapolis había roto un récord de velocidad para llevar su mortífera carga.
El Indianapolis no tenía sónar para detectar submarinos. El capitán, Charles McVay, solicitó una escolta pero se la negaron. La Armada de EE.UU. tampoco le pasó información sobre el hecho de que había submarinos japoneses activos en el área. El Indianapolis estaba completamente solo en el Océano Pacífico cuando naufragó.

"Nunca vi una lancha salvavidas. Finalmente escuché unos gemidos y gritos, nadé en esa dirección y me uní a un grupo de 30 hombres, con los que me quedé", recuerda Cox.

"Pensamos que era cuestión de esperar un par de días mientras nos recogían", le cuenta el marinero a la BBC.

Pero nadie estaba en camino a rescatarlos.

A pesar de que el Indianapolis envió varias señales de auxilio antes de hundirse, por alguna razón la Fuerza Naval no tomó en serio esos mensajes.

Y cuando el barco no llegó a puerto a tiempo, nadie se dio por enterado tampoco.

Unos 900 hombres, sobrevivientes del ataque con torpedos, quedaron a la deriva en grupos en medio del vasto Océano Pacífico.

Y, bajo las olas, otro peligro acechaba.

"Uno sentía miedo constantemente"
Atraídos por la matanza del naufragio, cientos de tiburones venían en dirección a los sobrevivientes desde los alrededores.

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Se comieron a los muertos y luego empezaron a comerse a los vivos.​
"Nos hundimos a la medianoche y vi uno por la mañana cuando salió el sol. Eran grandes. Le juro que algunos tenían 4,5 metros de largo", asegura Cox.

"Estaban continuamente ahí, la mayor parte del tiempo comiéndose los cuerpos de los muertos. Gracias a Dios había mucha gente muerta flotando en el área".

Pero pronto empezaron a atacar a los vivos.

"Perdíamos tres o cuatro compañeros cada noche y día", le dice Cox a la BBC. "Uno sentía miedo constantemente pues los veía todo el tiempo. A cada rato uno veía sus aletas... una docena, dos decenas en el agua".

"Venían y se tropezaban con uno. A mí me golpearon varias veces: uno nunca sabía cuando iban a atacar".

Algunos de los marineros golpeaban el agua, pateaban y gritaban cuando los tiburones atacaban. La mayoría de los marineros decidieron mantenerse unidos, en grupo, pues consideraban que esa era la mejor defensa. Pero con cada ataque, las nubes de sangre en el agua, los gritos y el chapoteo, hacían que vinieran más tiburones.

"En esa agua clara, uno podía ver a los tiburones merodeando. Y de tanto en tanto, como un rayo, uno nadaba derecho para arriba, cogía a un marinero y se lo llevaba. Uno vino y se llevó al marinero que estaba a mi lado".

Los tiburones, sin embargo, no eran los peores asesinos.

"Su salvavidas estaba flotando sin él"

Bajo el sol abrasador, día tras día, sin comida ni bebida por días, los hombres se estaban muriendo de exposición o deshidratación. Con sus salvavidas empapados, muchos terminaron exhaustos por tratar de mantenerse a flote y se ahogaron.

"A duras penas podía uno mantener la cara afuera del agua. El salvavidas tenía ampollas en mis hombros, ampollas encima de mis ampollas. Hacía tanto calor que rezábamos para que oscureciera, y cuando oscurecía, rezábamos por que amaneciera pues hacía tanto frío que nuestros dientes castañeteaban", relata Cox.

Luchando por seguir vivos, desesperados por agua dulce, aterrorizados por los tiburones, algunos de los sobrevivientes empezaron a desvariar. Muchos alucinaban, se imaginaban islas secretas en el horizonte o que estaban en contacto con submarinos amigos que estaban en camino para rescatarlos.

Cox se acuerda de un marinero que estaba convencido de que el Indianapolis no había naufragado, sino que estaba ahí, flotando cerca de la superficie.

"El agua dulce se guardaba en la segunda cubierta de nuestro barco", le explica a la BBC. "Un amigo alucinaba que podía ir al barco y tomar algo de agua. De repente, su salvavidas estaba flotando sin él. Y luego él emergió y nos contó cuán buena y fría estaba el agua, que debíamos ir a tomarla".

Estaba tomando agua salada, por supuesto. Murió poco después.

"Fue el momento más feliz de mi vida"
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El capitán fue uno de los rescatados. Después lo culparon y finalmente se suicidó.
Con el paso de los días y las noches, más hombres iban muriendo.

De repente, por casualidad, en el cuarto día, una aeronave de la marina pasó y vio a algunos marineros en el agua. Para entonces eran menos de 10 en el grupo de Cox.

Inicialmente pensaron que no los habían visto. Pero luego, poco antes del atardecer, un hidroavión grande apareció súbitamente, cambió de dirección y voló sobre el grupo.

"Uno de los hombres nos saludaba desde el avión. Fue entonces que se nos salieron las lágrimas, se nos erizó la piel y supimos que estábamos salvados, que nos habían encontrado, al menos. Fue el momento más feliz de mi vida".

Barcos de la Armada se apresuraron a llegar al lugar y empezaron a buscar a los grupos de marineros dispersos en el océano. Durante ese tiempo, Cox sencillamente esperaba, asustado, en estado de shock, inconsciente a ratos.

"Oscureció y una fuerte luz bajó del cielo, desde una nube: pensé que los ángeles estaban viniendo. Pero era el buque de rescate que dirigió su reflector hacia arriba para darle esperanza a los marineros y avisarles que los estaban buscando".

"En algún momento de la noche, me acuerdo de que unos brazos fuertes me subieron a un bote. Saber que te salvaste es la mejor sensación que se puede tener", asegura.

A quién culpar
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Fue una odisea imposible de olvidar: para Cox, la ansiedad es parte del legado.
De una tripulación de casi 1.200 sobrevivieron sólo 317.

En busca de un chivo expiatorio, la Fuerza Naval de Estados Unidos responsabilizó por el desastre al capitán McVay, quien estaba entre los pocos que lograron sobrevivir. Durante años recibió cartas llenas de odio y, en 1968, se suicidó.

La tripulación sobreviviente, incluyendo a Cox, hizo campaña por décadas para que exoneraran al capitán. Lo lograron 50 años después del naufragio.

Cox pasó semanas en el hospital tras el rescate.

Se le cayó el cabello y las uñas. Estaba, según dice, "encurtido" por el sol y el agua salada.

Aún lleva las cicatrices.

"Todas las noches sueño, quizás no esté en el agua pero estoy buscando a mis compañeros frenéticamente. Es parte del legado. Sufro de ansiedad todos los días, particularmente en las noches, pero vivo con ello, duermo con ello, y me las arreglo".

El episodio es narrado por el cazador de tiburones en primera persona en la película "Tiburón", de Steven Spielberg.
 
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