Se te olvidó Eugenia Silva. Lo más cercano a tops fueron Cañadas, Silva y Sastre por una simple razón: tuvieron contratos con marcas globales. Cañadas con Calvin Klein, Inés con Lancome y Eugenia Silva con Victoria's Secret. El resto eran solicitadas, cotizadas, cobraban buen dinero, pero no llegaron al nivel de disputarle a una top un contrato con una marca global. En esos contratos es donde verdaderamente se ve el dinero y además la celebridad que logra la modelo trasciende el campo de los entendidos en moda, por algo Esther Caladas terminó en una película con Pierce Brosnan, en su momento más cotizado, porque seguía haciendo las películas de James Bond. Nieves, por ejemplo, tenía mucho trabajo en las pasarelas de París, pero como modelo del grupo. Cerraba o abría desfiles cuando no había una top disponible. No la demerito, porque que un diseñador te llama temporada tras temporada es porque le gusta tu trabajo. Lo que digo es que ese tipo se modelos o la de editoriales de moda (como Lorenzo, Almudena Fernández, Laura Ponte) son personajes conocidos en el circuito internacional para el que consume las revistas o los programas de moda. Las que llegan a ser marcas globales en su momento las conocen por nombre y apellido en medios que no se dedican a la moda. Obviamente, toda modelo que logra cierta trascendencia internacional se convierte en una celebridad local en su país.
Judith, con la pena, creo que está muy abajo de varias de las mencionadas porque su trabajo era local mayoritariamente. Pudo haber despegado con sus portadas para Sport Illustrated y Vogue, pero no lo hizo.