Primero tienes que asumir que ellas no son chicas normales. Son canis y/o muertas de hambre, sin ningún recorrido y con alguna tara o carencia. Y él para ellas, supone un paso hacia adelante en su posición.
A ver, una tía como tú (imagino) o como yo, pues no le mira a la cara. Ninguna amiga mía lo haría. Porque son mujeres con carrera, con criterio, de familias con pasta y cultura, con indepencia económica y con una interesantísima vida social. Y se emparejan en consonancia. Mi Naranjo "mira*, solo mirar, a Pablo y el pobre se caga. Mi marido es la clase de hombre al que Pablo envidia. Porque, no lo dudes, lo único que le mueve a este es la envidia. Y bien que se ha visto. Y claro, a él le habría gustado que le diera la cabeza para estudiar en la UPM, tener cuerpo para jugar en el equipo de rugby y que a las rapazas se nos cayeran las bragas al verle. Pero no, Pablito. Ni con un palo. Tienes que juntarte con chorbiñas que, queriendo estar con hombres como mi marido, saben que se tienen que conformar contigo. Porque esa es otra, lo que se fo.lla este tío, no lo tocan los hombres de mi entorno ni con un puntero láser.