Hola primas,
Me he acordado de una historia... Pufff
Tendría unos 18-19 años. Recibi un mensaje de un número desconocido, diciéndome "Hola duendecilla ¿Como estás?" No tenía ni idea de quien era. Cambiamos un par de mensajes y él tampoco parecía tener mucha idea de a quien escribía, pero a la par, si que decía cosas que podían encajar (por ejemplo, zona de bares por donde solíamos salir). Le dejé de contestar peor él insistía, y de vez en cuando escribía.
A mis amigas y a mí se nos ocurrió escribirle desde un número de tarjeta que no usábamos, inventandonos que éramos Pepita, y el fingiendo que se acordaba quién era Pepita. Quedamos con él en pleno centro de mi ciudad: apareció un tío de unos treinta y tantos, trajeado, y con guantes de piel. Nosotras no nos presentamos, claro. Fue cruel a la par que de muy mal rollo. Todavía tengo mal cuerpo.
Al tiempo me vino un flash y creí recordar, que era un tío que habíamos conocido una noche, que se nos acercó a hablar fuera de un bar, típico pesado con habilidades sociales cuestionables por exceso, que le estás diciendo cortésmente que se largue pero no hay manera, no lo pilla o no lo quiere pillar, un poco pringadete... Pero no recuerdo y dudo muchiiiismo, haberle dado mi número.
En fin, muy mal rollo
Me he acordado de una historia... Pufff
Tendría unos 18-19 años. Recibi un mensaje de un número desconocido, diciéndome "Hola duendecilla ¿Como estás?" No tenía ni idea de quien era. Cambiamos un par de mensajes y él tampoco parecía tener mucha idea de a quien escribía, pero a la par, si que decía cosas que podían encajar (por ejemplo, zona de bares por donde solíamos salir). Le dejé de contestar peor él insistía, y de vez en cuando escribía.
A mis amigas y a mí se nos ocurrió escribirle desde un número de tarjeta que no usábamos, inventandonos que éramos Pepita, y el fingiendo que se acordaba quién era Pepita. Quedamos con él en pleno centro de mi ciudad: apareció un tío de unos treinta y tantos, trajeado, y con guantes de piel. Nosotras no nos presentamos, claro. Fue cruel a la par que de muy mal rollo. Todavía tengo mal cuerpo.
Al tiempo me vino un flash y creí recordar, que era un tío que habíamos conocido una noche, que se nos acercó a hablar fuera de un bar, típico pesado con habilidades sociales cuestionables por exceso, que le estás diciendo cortésmente que se largue pero no hay manera, no lo pilla o no lo quiere pillar, un poco pringadete... Pero no recuerdo y dudo muchiiiismo, haberle dado mi número.
En fin, muy mal rollo
Última edición: