Es que la forma de marcarra con la que se dirige a él “que pasa? Que queréis?” no es muy normal.
Ahora, el corte que se lleva al escuchar “no estamos aquí por ti”…. la pobre se cree el obligo del mundo.
Parece mentira sabiendo cómo sabe que el pobre chico no está ahí por gusto, está ahí porque su jefe le ha dicho “Fulanito, a esperar en tal calle hasta que llegue menganito y le hagas las preguntas que tocan” y que llevará horas esperando con frío. No todos tienen la suerte de liarse con un casillas de la vida como le ocurrió a ella.
Un poco de empatía no estaría mal. No cuesta nada un “buenas noches, chicos. No voy a responderos a nada, pero gracias”