."Los rituales de la élite
Ester miró a la madrileña a los ojos.
- ¿Es que no lees la prensa? Nos han traído para divertir a unos tarados que se creen dioses porque el cielo o el dedo les ha dado un poder que son incapaces de captar. Son pigmeos en lo sexual, y lo que es peor, en lo intelectual. Nos maltratarán hasta matarnos, porque su forma de sentirse superiores es destruir a los débiles. Pueden hacerlo porque tus padres, los míos y los de todos, les pagan los impuestos, que les permiten hacerse ricos y mantener a los esbirros que nos esclavizan.
Si la mayoría no estuviese en la inopia, como estás tú, hace mucho que se habrían dado cuenta de que son cuatro gatos. Y los hubiésemos mandado al diablo.
…
Sin darse cuenta, Gerardo llevó la cuestión a sus últimas consecuencias.
- No correríamos peligro, pero no se vería un niño en la calle.
El rector le contempló, irónico que no alarmado.
- ¿Pero de qué riesgo hablas? La ley somos nosotros. La reformamos a nuestra conveniencia y se aplica en cada caso, como nos da la gana. Dejar en menudencia los delitos o decretar que el mismo acto o comportamiento, sea castigado en unos y premiado en otros, ¡se hace a diario! Es cierto que si no tuviésemos los medios de información en la mano, podríamos tener complicaciones. Pero son tan nuestros, como nuestra cartera. Dicho esto, garantizo que el chico merece estar con nosotros. Por sus bucles de oro, sus labios de rubí, su nariz de Apolo y su cuerpo de Narciso, ¡cómo diría un cursi! En cuanto a la discreción... ¿quién podría ser indiscreto, en la madrugada del domingo? Añado que la orden de recibirlo, ¡procede de Braulio!
…
Plantado en el centro de la estancia, el chico se dejaba admirar con desenvoltura. El criado interrumpió el placer. Enmarcado por el dintel, anunció solemne.
- ¡El Gran Maestre!
El grupo corrió hacia la puerta, entre empujones. Pétula sintió que el Cardenal la detenía, pisando el borde de su túnica. Y el cardenal que el rector le aprisionaba firmemente la capa, impidiéndole avanzar. Según costumbre, los fuertes aplicaban la fuerza, para trepar sobre el débil.
Braulio, señor del mundo, por delegación del dios de las tinieblas, surgió en compañía de su esposa. La Gran Sacerdotisa de Honor portaba gola despampanante, a la moda de los Austria. Se lo dijeron y sonrió con timidez. El fasto que la rodeaba, no mitigaba sus complejos. Tieso e inexpresivo, el heredero se mantenía en un segundo plano, nada discreto. Los fieles se tiraron al suelo, disputándose los pies del trío, resignándose los desafortunados, a depositar su ósculo en la orla del manto. Rosita presentó la bandeja, rodilla en tierra. Se soñaba transportada a la corte de Felipe V.
Los señores esnifaron con solemnidad, por ser solemne cuanto hacían.
- ¡Tengo el placer presentaros a mi hijo! - tronó la voz de Braulio, que lo presentaba cada vez, como si fuese la primera.
…
El primer grito escapó de Ester. Braulio la había sodomizado con ayuda de instrumento contundente. En la tercera fase de la ceremonia se produjo el cambio cualitativo que hizo del dolor placer. Aurelio Cajamalca, eminencia de la medicina importada del Ecuador, que cayó con buen pie en la corte, asumió la responsabilidad de impedir que los miembros de la orden padeciesen las consecuencias de una sobredosis, ingerida por inadvertencia. O asestasen el golpe que pudiese acabar prematuramente con los que habían de morir, ordenadamente y a su tiempo. Concienzudo, observaba a los presentes, que liberados del control de una mente, de suyo infradotada, daban rienda suelta al instinto, ignorando que cámaras debidamente camufladas, recogían cuanto estaba sucediendo, por si un cambio de circunstancias aconsejaba utilizarlas. Disfrutaban los presentes a través de cinco sentidos, que al ser de capacidad más que limitada, disfrutaba con el olor de la sangre, las heces y el grito, cuando Carmen abandonó el mundo, sacando a Braulio de sus casillas.
Indignado porque se marchó sin su licencia, ordenó al sudamericano practicar autopsia de urgencia, pues quiso saber la causa.
- Tenía un soplo al corazón.
El Gran Maestre arrugó los labios, con gesto de asco.
- ¡Mal género¡ Habrá que escarmentar al imbécil que la seleccionó.
…
Dando por terminado el fin de semana de pésimo augurio, los miembros de la orden se reunieron en salón impoluto, sin vestir más ropa que la otorgada por la madre naturaleza. Rosita, con aspiraciones a sacerdotisa, criticó.
- ¡Ha faltado dirección! Se hubiese evitado repartiéndolos en dos tandas. Nadie morirá a medianoche, cuando Pétula recite el salmo del solsticio. Y eso trae consecuencias.
- Satanás exigirá que saldemos la deuda. La desgracia caerá sobre nosotros, la patria ¡y la humanidad! Cartago murió por no sacrificar a los primogénitos.
- Podríamos liquidar a Landrú o Filomena - insinuó Gerardo, que no los podía soportar.César replicó airado.
- ¡Que te lo has creído! ¡A ver donde encontramos otros como ellos!
El rector creyó que pensar le ponía a resguardo.
- ¿Por qué no uno de nosotros?
- ¡Tú por ejemplo! O ese muchacho que has traído - replicó Javier.
Braulio se mostraba extrañamente tranquilo.
- En mi opinión, ¡no hay que preocuparse! El amo del mundo nos necesita. Somos su brazo ejecutor. Nos salvara, escogiendo el alma que prefiera.
…
- Os lo repito. ¡Cuidado con los números! Ya sabéis que si os equivocáis podría sucederos una desgracia. El primero va para Valencia. Descargad dentro del garaje del Canoso. Ya lo conocéis. Seguís a Cazalla. A dos kilómetros del cruce de Guadalcanal, veréis un camino a la izquierda. Os metéis y dejáis el paquete en la primera cabaña. El último es para Mérida. Antes de entrar, viniendo de Sevilla, veréis un chalet medio abandonado. Se llama La Charca. Os estarán esperando.
Petula vigiló la salida de la furgoneta. Cerrada la verja bajó al sótano, para dar un último repaso.
Filomena y Landrú habían realizado impecablemente. Por si acaso quedó una huella, frotó concienzudamente la parte interior de las puertas."
Extracto copiado de
http://consciencia-verdad.blogspot.com.es/2015/01/la-ilustre-degeneracion-los-rituales-de.html
No lei el libro que se menciona.
Pero de este estracto destaco lo siguiente:
Braulio, el gran maestre, senor del mundo, tiene un hijo: el heredero, con bucles dorados (significativo) y cuerpo para no pasar desapercibido, que tiene que estar en la ceremonia si o si. El manda.
Pregunto: puede ser que, en la actualidad, braulio ya no sea el senor del mundo y se vea relegado a ser el segundon porque su hijo ya no es el heredero?.