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El nivel es de bachillerato y solamente acudo al centro penitenciario o cárcel, como se quiera llamar, una vez a la semana. Voy dos horas ese "mimo " día porque imparto dos asignaturas.
Y, bueno, antes de entrar al módulo cultural, que es donde se encuentran las aulas, tenemos que pasar distintos controles, no podemos pasar nada metálico que pite, ni cinturón, ni móviles, etc.
Cuando llegamos a ese módulo, el funcionario que se encuentra en la garita nos da unas carpetas, en las que firman la asistencia, y llama al funcionario de cada módulo para que los avise por altavoz. Los profesores subimos a las aulas, allí estamos solos con los alumnos. No hay cámaras ni funcionarios... Nada.
Puede cursar bachillerato cualquier tipo de preso, pero si se comporta mal en su módulo, uno de los castigos puede ser que deje de bajar a las clases.
Otra cosa que quiero puntualizar, los profesores no conocemos sus delitos, a no ser que nos los cuenten. Eso, sí, los de algunos aparecen en las noticias, y yo sinceramente, aunque esté mal, los he buscado. Tengo dos alumnos que están condenados por abuso sexual y lesiones, por ejemplo.
Una vez que estoy en frente de ellos, se me olvida todo, que estoy en una cárcel, que están condenados, sus delitos... Todos, excepto el alumno del que ya hablé, me respetan, pero eso sí, muchas veces se insinúan veladamente, hay que tener en cuenta que algunos tienen condenas muy largas y apenas tienen contacto con mujeres. A mí me han dicho que si podríamos quedar cuando salga, me han dado cartas


. Simplemente les dejo claro que por ahí no vayan, por pena no digo nada al funcionario que lleva la parte cultural, porque, si no, les echarían del bachillerato. Allí son muy tajantes con este tipo de comportamientos, como es lógico.
El ambiente de la clase, en general, es bueno: tenemos mucha confianza, de hecho me cuentan cosas que no deben, durante las clases (puntualizo, porque a lo largo de la semana no hacen nada) hacen las tareas, se interesan por la asignatura, estudian para el examen, uno me pidió que le llevara apuntes de un tema en concreto (algo insólito en la docencia de hoy en día)...
Allí el bachillerato es de la modalidad "a distancia", es decir, que la asistencia no es obligatoria. Nosotros impartimos tutorías, que no clases, aunque en la práctica, debido al bajo nivel, explico el temario en esas horas y les doy apuntes adaptados. También me centro en los contenidos de los que pueden adquirir un "aprendizaje significativo", ya que mi asignatura es práctica, así que es bastante complicado conseguir que la entiendan porque requiere de esfuerzo y trabajo diario por su parte, que en la mayoría de los casos no están dispuestos a hacer o no pueden (tema drogas...).