Gracias por tu reflexión, prima, es muy interesante.
Yo estoy de acuerdo contigo pero no al 100%. Es verdad que nos complicamos la vida innecesariamente, pero no creo que sea porque le damos más relevancia a lo emocional que a lo racional, no creo que el problema sea por ahí.
En mi opinión el problema es nuestra falta de consciencia. No nos damos cuenta, vivimos gran parte de nuestra vida, o casi toda, sin ser conscientes.
No somos conscientes de nuestros propios pensamientos, de qué pensamiento nos lleva a qué emoción, y cómo luego nos dejamos secuestrar por la emoción y reaccionamos. Salir del bucle acción-reacción es indispensable. Dejar de ser un pelele en manos de las emociones es fundamental.
Como no somos conscientes de nosotras, tampoco somos conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor. Dices bien, muchas primas llegamos aquí contando historias de relaciones absurdas que nos producen infelicidad, y la solución es obvia, desde fuera se ve a muchas leguas que la solución es terminar. Pero la prima que está en medio de ese huracán no lo ve, es el elefante en su habitación.
También la maldad es exclusivamente ignorancia, falta de consciencia. Si desconectas lo suficiente de ti como persona, puedes maltratar a tu hija recién nacida, puedes robar o violar, sin que eso te afecte puesto que no sabes lo que estás haciendo, no estás conectada contigo ni con lo que pasa fuera de ti. La maldad es desconexión llevada al extremo.
Vivimos de forma inconsciente, dando palos de ciego aquí y allá, reaccionando y sobrereaccionando, llevadas por las emociones, controladas por pensamientos a los que les damos todo el crédito, cuando la realidad es que la cabeza no deja de fabricar ideas y pensamientos que la mayoría de las veces son chorradas, basura y ruido.
¿Cuál es la puerta de entrada para la vida consciente? La meditación.
Eso que nos dijeron a los europeos que es para relajarse, en realidad es para estar más atenta, para despertar. Es para darte cuenta de qué pasa dentro de ti y fuera de ti.
No hay ninguna otra cosa más importante que hacer que convertir la meditación en una forma de vida, y acostumbrarse a estar presente cada minuto del día. Eso lo cambia absolutamente todo.
Incluso cinco minutos al día de respirar prestando atención a la respiración, sin hacer ninguna otra cosa, te abre la puerta a estar de otra manera en el mundo el resto del día.