No poca peña anda asustada por el auge de una supuesta extrema derecha en Occidente. Andan algunos, los mismos que perdieron el sueño cuando ganó Miley en Argentina, que no duermen porque Trump ha ganado las elecciones usakas. Andan otros obsesionados con injerencias de no sé quién en no sé dónde (véase, por ejemplo, el caso de Rumanía). El problema es que la democracia ha fallado estrepitosamente debido al auge de la ultraizkierdona reaccionaria durante las últimas décadas, y debido a que la derecha moderada les ha comprado el discurso: agenda 2030, buenismo, feminazismo, viva la inmigración masiva ilegal, viva el islam... En España, la democracia se acabó el 11 de marzo de 2004. Desde entonces hasta hoy, todo ha sido un recorrido hacia una dictadura. Bastantes ciudadanos comienzan ya a reaccionar, porque se dan cuenta de que la burra que nos vendieron estaba coja, tuerta, manca, y sorda de una oreja. Últimamente, la ultraizkierdona habla de injerencias en las elecciones. Pues bien, yo les diré que voto a quien me da la gana. Me posiciono radicalmente en contra de cualquier atisbo de nacionalismo periférico, de la islamización de mi país, de la agenda 2030, de la inmigración ilegal descontrolada, del wokismo en general. Y el partido que por el momento más se acerca a mis ideales es VOX. Me da igual quien interfiera por la red en las elecciones. Eso no va a cambiar mi voto. En la guerra de Ucrania estoy totalmente en contra de Putin, y en la de Gaza totalmente a favor de Netanyahu. ¿Pero qué injerencias ni qué niño muerto? Y eso por no hablar de los bulos. Sánchez, uno de los mayores buleros de la historia de la humanidad, pretende censurar medios y redes que difundan lo que él considera bulos. Esto se acaba, damas y caballeros. La democracia ha fallado estrepitosamente. La UE es un sindiós, lo mismo que la ONU, la OTAN, el FMI o las mal llamadas ONG (tal vez Médicos sin Fronteras se merecería una mención aparte después de su papelón en Gaza). Pertenecen todos a la misma camorra al servicio del wokismo. Corruptos comprados por China y por Rusia. ¿De qué os extrañáis? Lo extraño es que no hayan estallado ya varias guerras civiles en Occidente.
¡¡VIVA LA LIBERTAD, CARAJO!!
¡¡VIVA LA LIBERTAD, CARAJO!!