Cuando estudiaba la primaria al día siguiente del informe la tarea siempre consistía en hacer un resumen del informe, es el México en el que crecí, de niña tenían que comprarme en casa todos los periódicos para poder cumplir con mis deberes escolares ...
Y sí, muchas podemos recordar el México de los apagones, todas nuestras abuelitas tenían su colección de velas.
Éramos una sociedad funcional mientras nadie estorbara al partido o al gobierno. Tan funcionales que, en el DF, supimos organizarnos el 19 de septiembre de 1985 para sobrevivir, aunque nos haya abandonado el gobierno. Y ni así le quitamos el poder.
Era el México pre-TLC, en el que la escasez, los apagones, el pésimo servicio telefónico, eran algo muy normal. Todas las casas tenían una reserva de velas, y nuestro WhatsApp era una libreta en la mesa del comedor. Lo que no fallaba era la maquinaria propagandista del gobierno.
Y, a pesar de eso, muchas personas buscaron la luz, sacaron provecho de las pocas libertades de que gozaban para construir un patrimonio y hacer de sus hijos gente de bien, gente productiva y educada. Las aspiraciones no mueren en ausencia de democracia y libertad. Al contrario.