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Todo muy civilizado de cara a la galería, a saber cual es la verdad de puertas para adentro...
Carmen Tello, hija de un médico de Sevilla, y Miguel Solís se casaron en régimen de gananciales y seis años después de su boda decidieron hacer una separación de bienes. Carmen aceptó que tuviera carácter retroactivo, lo que le hizo perder cualquier derecho económico sobre los seis años anteriores en los que la fortuna de su marido fue también la suya.
Su matrimonio con Miguel Solís se saldó con un acuerdo amistoso, una pensión para ella y otra para sus hijos. Ni un céntimo más, lo que demostraba que Carmen prefería la libertad al dinero. Entre los Solís y Carmen Tello hay una relación correcta y amistosa. Él es un buen padre y un buen ex marido.
Dudo que se aviniera, sin "pelea", a una separación de bienes retroactiva a menos que hubiera algo muy feo que la obligara a aceptar...