También conocemos la de Aída
Por eso decía en otro mensaje que
Milhouse probablemente tenga más miedo a lo que pueda salir que a lo que ya ha salido.
Si lo sabía o le habían llegado rumores (nótese el condicional), entonces su responsabilidad es no haber avisado. Más vale un
"yo te aviso, hermana" a tiempo que un
"yo te creo, hermana". Que no olvidemos que en Más Madrid a Errejón le perdonaron lo de Castellón porque puso la excusa de que
sólo fue un ligoteo. Lo explicó, más o menos, en la entrevista.
Rita Maestre explica a Gonzo cómo escribió su carta contra Íñigo Errejón tras conocer las denuncias por agresión sexual: "Quería explicar cómo era posible que yo hubiera pasado tiempo de mi vida con una persona de la que no conocía la otra cara".
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"Ojalá lo hubiéramos sabido antes", destaca Rita Maestre a Gonzo, que le recuerda que "hubo una oportunidad para haberlo visto antes". "Cuando surge la denuncia de la mujer de Castellón en junio de 2023", explica el periodista a la política de Más Madrid, a la que pregunta por qué a una sí dieron credibilidad y a la otra no. Mientras en la denuncia en Castellón, el "ámbito era una fiesta donde los comportamientos pueden ser más ambiguos y existir percepciones distintas, en el post de Cristina Fallarás se hablaba de comportamientos continuados de humillación", explica Rita Maestre.
Además, la política señala que en el caso de Castellón, "no existía la posibilidad de hablar con la persona afectada porque dijo que no quería hablar ni quería poner en marcha el protocolo antiacoso". "No quería saber nada más de este tema y el otro testimonio que teníamos es que se trataba de un ligoteo", recuerda Maestre de las explicaciones de Errejón, que afirmó que solo estaba ligando y que le había tocado la cintura, no el culo, como afirmaba la chica.
¿Lo de Elisa no es también en el
"ámbito era una fiesta/pseudocita donde los comportamientos pueden ser más ambiguos y existir percepciones distintas"? La
Jenni en un principio tampoco quería saber nada del
piquito, ni se sentía agredida ni una víctima, pero al final consiguieron
convencerla. Elisa lo mismo, al principio sólo contaba su experiencia,
Milhouse paró cuando ella se lo
pidió y ni era víctima, ni se consideraba víctima ni quería serlo. Ahora es
"una víctima más". Es curioso como hay casos en los que se anima, casi se obliga, a las
víctimas a denunciar y, en otros casos, prefieren no insistir demasiado.