Tengo un amigo que es buenísima persona, pero que pesado es el pobre. Habla y habla y habla. Tanto para contar anécdotas de hace 20 años, que si que fue divertido, pero si ya la has contado 50 veces cada vez que quedamos ya no divierte, cansa.
Lo peor es que es de los que su concepto de ocio casi siempre es comer o cenar fuera. Pero es que comer con el es un calvario.
Habla desde que entras hasta sales del restaurante. Te traen la comida y justo vas a meter la cuchara o tenedor en la boca y te pregunta algo. Como tienes hambre le das una respuesta corta para poder comer y te pide que te expliques más . Estás masticando y te pregunta algo, y como quieres acabar de masticar para no hablar con la boca llena, se impacienta y repite la pregunta mientras masticas. En fin que no disfrutas la comida en absoluto.
Lo peor es que es de los que su concepto de ocio casi siempre es comer o cenar fuera. Pero es que comer con el es un calvario.
Habla desde que entras hasta sales del restaurante. Te traen la comida y justo vas a meter la cuchara o tenedor en la boca y te pregunta algo. Como tienes hambre le das una respuesta corta para poder comer y te pide que te expliques más . Estás masticando y te pregunta algo, y como quieres acabar de masticar para no hablar con la boca llena, se impacienta y repite la pregunta mientras masticas. En fin que no disfrutas la comida en absoluto.