Caso Asunta Basterra. Rosario Porto y Alfonso Basterra culpables del asesinato de su hija. Rosario Porto se ha suicidado

Ayer, en Santiago, también declararon dos farmacéuticas que vendieron a Basterra Orfidal (el medicamento detectado en la sangre de la niña, en una dosis letal). Entre las dos aseguraron haberle vendido en un corto periodo de tiempo tres cajas (dos de 50 y una de 25 comprimidos). En dos ocasiones el padre las obtuvo, según ellas, con recetas extendidas por un médico privado (que también declaró ayer por la tarde) y la tercera, con la excusa de que Rosario, su exmujer, se había dejado el medicamento en un hotel.
 
En la sesión de este miércoles también ha declarado la directora de esta escuela, que presenció el episodio y pudo observar que Asunta estaba "adormilada" y con una actitud irritada y alterada, no habitual en ella.

La mujer ha contado que la niña le relató, a sus preguntas, que había tomado unos "polvos blancos" que le había recetado "una amiga médica de su madre" y que se los había dado "en el portal de su casa".

La profesora de violín de Asunta ha contado también que, al finalizar la jornada de clases, esperó en la puerta la llegada del padre de Asunta, que había contado que tenía alergia, para trasladarle sus inquietudes. Sin embargo, Alfonso Basterra no se acercó a hablar con ella y tuvo que hacerle señas para "provocar la conversación".

La testigo dijo al acusado que Asunta "no había estado bien en clase" y él se limitó a alegar que "había tenido alergia. En ese momento, la profesora aseguró a Basterra que era normal que los antihistamínicos produjesen somnolencia, ante lo que él respondió "Nosotros no le dimos nada, un flis flis para la nariz y nada más".

La profesora ha incidido de forma especial en el hecho de que Basterra no preguntase que tal se encontraba la niña. En este ambiente, decidió no comentar al padre lo de los polvos blancos, dado que "era como poner a la niña en la boca del lobo". "Es como si una mujer maltratada te dice que le han pegado y tu le dices a su pareja que te lo ha dicho", ha ejemplificado.
 
El cambio de versión de Rosario Porto sobre lo que hizo la tarde de la muerte de su hija no la benefició y reforzó que la investigación apuntara hacia ella. Primero dijo que había dejado a la niña en casa estudiando y después admitió que la había llevado al chalé de Montouto, aunque aseguró que la había dejado de nuevo en Santiago. Un agente durante el juicio recordó cómo pese a que le indicó a la acusada la importancia de "no obviar ningún detalle" para localizar a la pequeña, Porto no les contó que la había llevado a Teo, sino que la había dejado en casa haciendo los deberes "a las siete".
 
¿Tenía Asunta posibilidad de defenderse?: Ninguna. Es más, por eso el fallo incorpora la "alevosía" en este caso. "Se trata de una agresión contra una niña de 12 años y cuando la misma estaba sedada", argumenta. "Estaba desvalida y gravemente intoxicada":

Credibilidad de los testigos
¿Mienten los testigos?: La sentencia da por buenos todos los testimonios escuchados durante el juicio y valorados por el jurado popular para llegar a su veredicto de culpabilidad. En especial, los testimonios de las profesoras de música de Asunta, que la detectaron "drogada" y "descoordinada" en varias ocasiones y a lo que los padres alegaban siempre la medicación para la alergia.

¿Hay algún testigo clave?: Sí. Hay dos personas cuya declaración ha pesado específicamente. Se trata de la madrina de Asunta y de la empleada de hogar de la familia. La sentencia recoge que ambas "han manifestado que la niña tenía muy buena salud y que en las época que había estado con ellas durante los meses de agosto y septiembre de 2013 había estado perfectamente, no había tomado ningún antihistamínico y los padres no habían comentado nada acerca de problemas de salud". Además, el juez llama la atención sobre un dato importante: "los distintos testigos refieren lo mismo y, además, entre ellos no tienen relación".

También es clave le testimonio de la joven que compraba unas zapatillas cuando vio a Alfonso con Asunta en la calle. La sentencia considera probado que esperaban a la madre para desplazarse juntos a la casa de Teo, donde iban a matar a la pequeña. Es más, el juez asegura que "don Alfonso miente cuando dice que estuvo en su casa toda la tarde". Además, las imágenes del coche con el que llegaron a Teo "no descartan" que hubiese algún ocupante en el asiento trasero. Alfonso siempre ha negado que él estuviese en la casa donde murió la niña. La sentencia confirma que sí estuvo y que, además, participó activamente en su muerte.

¿Cuándo enferma Asunta?: El fallo judicial determina que es siempre cuando la menor "estaba bajo el cuidado de sus padres" y que "durante los periodos prolongados que estuvo con su madrina gozó de una salud magnífica".

¿La llevaron sus padres al hospital ante los supuestos problemas médicos?: "No solo no la llevaron sino que, cuando se repiten los síntomas, tampoco reaccionan", evidencia la sentencia. "Estos hechos, lo que ponen de manifiesto es que fueron los acusados quienes, de común acuerdo, suministraron a su hija el lorazepam y que ambos eran conscientes de los efectos que el mismo producía a la menor. Por eso, concluye el magistrado, jamás iban al hospital.

La teoría de un tercer asesino
¿Murió Asunta a manos de otra persona?: El fallo judicial tumba esta teoría mantenida por las defensas. "El hecho de que la menor haya estado consumiendo de forma repetitiva lorazepam desde tres meses antes y hasta el día de su muerte descarta la hipótesis de que el hecho delictivo fuera cometido por un tercero".
 

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