Perdón, no se le condena por participar en la asfixia de la niña. Se le condena por tener y participar en el plan de acabar con su hija junto con su mujer. E indicios de ello hay a punta pala. La niña aparecía drogada en clase en días en que había dormido en casa de su padre, que es el que compraba orfidales en esos últimos tres meses, como para parar un tren. Le alertan las profesoras, miente y no lleva de inmediato al médico a la niña como habría hecho cualquier padre normal ante el estado que presentaba si no fuera obra suya. Hizo desaparecer su ordenador portátil del piso y volvió a aparecer por arte de magia y con todo el disco duro borrado. A lo mejor es que había alguna cosita que esconder de la información del portátil....