Me ha pasado con dos compañeros de trabajo, de esos que te pillan en el descanso, te cuentan sus mierd@s sin parar, escuchas, terminan y te has quedado con toda su basura, a ti no te ha escuchado nadie.
Desde entonces, a la primera señal de alguien así corto y me voy, que mi tiempo no me lo pagan, ni devuelven, ya que no es recíproco lo que hacen.
Es que la gente así te termina produciendo dolor de cabeza. No paran, te lo sueltan todo como si fueras el terapeuta y acabas saturada. Te han volcado su drama y ala.
Intenta tú contarles algo, verás como no te dejan. Porque es matemático que ellos a ti te lo van a soltar todo pero tú a ellos imposible.
Hay un hilo de gente que no para de hablar, ya conté en ese hilo como un vecino que tengo raja y raja que parece un sacamuelas, en situaciones surrealistas, de cabrear al personal. Ya he visto a gente dándose la vuelta por no soportarle, voy a tener que hacer lo mismo.
Con este vecino y su manía de hablar y hablar tengo anécdotas a full, y siempre para hablar de él mismo (no es el único que conozco así).
Una vez me lo encontré en la calle y es que parecía que tenía intención de ponerse a hablar en cuanto me veía abrir la boca para tener intención de hablar yo. Nada, que no pude hablar, que no me dejó, me fui hasta enfadada ya, y para hacer lo que hace siempre: contarme lo mismo una y otra vez, que no se entera que le digo "a ver qué ya me lo has contado" y a veces "que ya me lo has dicho X veces", que le da igual, que te lo va a contar otra vez.
Con este tengo la anécdota reciente de haber asistido a una misa de difuntos por conocer a una persona en común. Hasta en la iglesia, sin parar de hablar, no me quedo más remedio que ponerme delante y por favor, qué turras. Y para decirme lo mismo que me había contado dos días antes; me tuve que dar la vuelta ¡tres veces! para decirle "me lo contaste antes de ayer"; que le daba igual, que no paraba.
El cura entrando ya para celebrar la misa, caminando hacia el altar, y que el tío seguía contándome lo que me había contado dos días antes. Yo ya no sabía si mandarle a la mierda o qué, en ese momento y todo.
Lo mejor de todo: él es quien manda callar a los demás en la iglesia.
A veces pongo cara de estar harta a ver si se da cuenta.
Hace poco me lo encontré y hasta diciendo "bueno que me voy ya", el tío seguía hablando y yo ya dándome la vuelta para irme, escuchando ahí como seguía con sus letanías y yo ya dando los pasos alejándome.
O la vez que estábamos hablando de algo que por supuesto le involucraba a él, y por tanto va a tener que contarlo con todo detalle, cambio de tema para decirle que tuve que ir a urgencias y siguió hablando de sí mismo, y no me preguntó ni por qué fui a urgencias ni que tal estaba, su siguiente frase tras mi comentario fue...seguir hablando de sí mismo y sus anécdotas que dice constantemente.
Aquel día me dije que se confirmaba que el tío es gilipollas y ahora ya temo hasta encontrármelo porque ha pasado a caerme automáticamente muy mal.