Lo de vender imágenes al borde de lo legal, pues ahí estamos. Para mí, el problema que tiene la Casa Real (y la humanidad en general) es que ya no existe el concepto de “privacidad”.
De hecho, hasta Alexa nos controla. Hay cámaras de seguridad por todos lados. Salimos de un párking y nos reconoce la matrícula. Apple tiene mi cara grabada y puedo hasta pagar con ella.
En España, todas las imágenes que se publican tienen el OK de alguien que manda. Nunca sabemos la verdad de la aparición ( llamadas de atención, luchas internas… ) cuando no son pura y dura publicidad.
Pues dicho esto, no entiendo la denuncia. Se puede recurrir a la diplomacia para hacer un toque de atención ya que sí que es ilegal.
Recordamos todos las fotos del padre de Leo con Gigi en la playa. Aquellas fotos sirvieron para que no nos gustara Gigi… igual que la copa de Brandy y el escote azul de la Sannum…
Leonor no es la más preparada, como tampoco lo fue su padre. Pero las generaciones anteriores sentían (algo) de fascinación por la monarquía, realeza o loquesea. Leididí y grimaldis se cargaron esa imagen. Salir a hacer entrevistas contando miserias los bajó al terreno humano y los matrimonios con gente de sangre roja ya ha conseguido que los veamos como “colegas”: “¡Son gente normal, con los mismos defectos que yo!

”.
Bueno, pues entonces… ¿por qué son reyes y yo no!.
Ahora va y la Casa Real se cae del guindo y la arma porque Leo hace lo que hace cualquier hijo de vecino: pinta de cerveza rubia en un centro comercial vestida como una chica de instituto público de extrarradio con el maromo de turno. ¿Por qué os molesta? ¿No sois como nosotros? Nosotros somos así…
Pues no, resulta que AHORA no queremos que sea así, NECESITAMOS que sea DIFERENTE, ADMIRADA, RESPETADA..
Me parto.
Leonor es banal. Como todos los herederos hijos de mimados sin conciencia de servicio al estado y proletariado arribista sin preparación ni altura de miras.
¿Qué queríais? ¿Qué esperabais? La copa de la Sannum ha vuelto en forma de jarra de cerveza rubia, esa que da ganas de mear entre dos coches. Nada de copa de Chianti antes de ir a la Scala de Milan, nada de Albariño con percebes en el club Náutico de Sanxenxo, nada de pause-café entre clases de Science-Po en la Sorbona, nada de sofisticación ni elegancia.
Cerveza barata en un centro comercial.
Casa Real española: eso es lo que sois. La foto es real (en minúscula).
No os quejéis de lo que habéis creado. Faltaría más.
La campechanía trae esto.