Si su hija realmente tenía relación con la familia paterna, ahí sería otro cantar. Con lo que no estoy de acuerdo es con alejar a un hijo del otro progenitor, si éste quiere ejercer sus funciones, aunque no sea el mejor de los padres o de las madres. Los hijos tienen derecho a conocer a sus padres, a juzgar por ellos mismos qué tipo de padres son y decidir qué relación quieren con ellos. ¿Que habrá cosas que al niño o niña harán sufrir? Pues sí, es inevitable, incluso hasta el padre más responsable y amoroso puede causarle algún dolor a su hijo. Otra cosa es si ese padre resulta ser un peligro para un menor de edad, negligente a nivel criminal o abusador. No todo mal padre es un peligro y no todos los padres van a ser grandes padres. Si es un peligro, si compromete la integridad física o mental de su hijo, ahí se aleja, pero siempre hay que poner la denuncia. Si el sistema es corrupto o incompetente, no crítico a quien se lo salta, pero siempre hay que acudir primero al sistema, hay que dejar constancia de qué hizo ese padre.
Merry no dejó constancia por lo que se sabe y eso abre la puerta a discusiones interminables sobre cómo sería Jimmy como padre, que no necesariamente tendría que ser igual al Jimmy amigo, hermano o tertuliano. Ahí está el ejemplo de Mila Jiménez, que también tenía sus muertos en el armario, vivía de la carroña y había mucha gente que la odiaba, pero con su hija si se llevaba y eso es por una razón: no cortaron lazos. La chica vivió con el padre y la madrastra largos periodos de tiempo, pero había contacto con su madre, la viajaba a ver, intentaron volver a vivir juntas. En el imaginario popular de esos años se manejaba mucho que la había abandonado o que el padre no se la dejaba ver, pero contacto sí que tenían y el contacto no hace el cariño necesariamente, pero sí fortalece los lazos. La hija no fue y tampoco se la espera porque no había lazos entre ellos.