Sufrí bullying desde los 3 años hasta los 17. No soy Asperger, ni TEA, ni tengo ninguna condición que me hiciera objeto de burlas, excepto el de llevar gafas y ser fea. Empatizo con este chico, porque yo era la niña que se sentaba en un banco del patio sola durante años, porque nadie quería hablar conmigo, ni jugar, ni ser mi compañero en los trabajos de clase.
Cuando me iba a casa, un grupo de chicos me seguía los 15 min hasta llegar a mi casa gritándome, insultándome y tirándome cosas. Me rompieron las gafas hasta en tres ocasiones. En el instituto era un constante, los profesores lo veían, mis padres lo veían, pero son cosas de niños. La palabra bullying aún no existía, solo eran niños siendo niños un poco malos, es que es muy revoltoso.
Pensé en suicidarme varias veces, la primera vez tenía 8 años, todos los días pasaba por un puente encima de una autovía para llegar a mi casa. Os juro que pensé infinidad de veces en tirarme. O esperarme y tirar a alguno de los que me hacían la vida imposible. Es obvio que no hice ninguna de las dos, pero a día de hoy, tengo varios traumas por esos años, entre ellos el desconfiar de cualquier persona que se me acerque, no soporto que alguien me grite porque me echo a llorar y tengo fobia a pasar por el maldito puente que lleva a casa de mis padres yo sola.
No justifico lo que ha hecho este niño, pero lo que yo os he contado fue hace más de 20 años. ¿Por qué, en pleno 2023, cuando le hemos puesto un nombre específico al acoso y se sabe que hay niños que hacen la vida imposible a otros, damos lugar a que todo lo que yo pensaba que era la solución, otros niños lo sigan pensando y lleguen a hacerlo realidad?.