Mi primera boda fue muy íntima y además muy rápida, avisamos con tres meses de antelación e invitamos a la gente más cercana, unos veinte. Ya lo he contado en el de segundas bodas, a mí siempre me había hecho ilusión casarme con toda la familia y amigos, con vestidazo, fiesta… pero como no queríamos caer en la boda en que la gente va por compromiso pagando su cubierto y entonces yo acababa de empezar a trabajar, hicimos una comida con familiares cercanos. Me pareció lo más coherente con la situación económica pero aún así hubo problemas: mi suegro nos regaló mil euros y mis padres en ese momento nos dijeron que los habíamos pillado mal de dinero y no iban a poder darnos nada. Yo ni siquiera espere nunca que lo hicieran porque no me casé con esa idea. Además llevábamos cinco años conviviendo y en ese tiempo nos habían regalado muchas cosas para la casa, siempre que venían (vivían fuera) nos llenaban la despensa y el frigorífico, cuando íbamos nosotros volvíamos cargados… Pues mi ex se molestó porque su padre nos había dado dinero y los míos no. Me sentí miserable como nunca.