Cuando era pequeña, yo ya aposté a que se casarían con gente normal. Muy normal. Dije DJ… pero espero cualquier cosa.
Y sus hijos pues ya sangre real la justitísima.
Y estilo old school, cero patatero.
Por eso las monarquías morirán, se matarán ellas solitas. Antes la gente no es que fueran monárquicas, pero por lo menos las casas reales mostraban una imagen que a cierto sector le seducían.
Si miramos las monarquías, una por una, dan penita… exceptuaría a la holandesa, la british está en el límite, pero ¿el resto? Son de reality barato.
Pero es algo que han hecho conscientemente: creer que bajarse al pueblo les acerca a él, cuando es todo lo contrario.
Es como cuando lees una adaptación de un clásico o cuando escuchas a Mozart en formato MIDI.
La calidad no se rebaja. Se mantiene. No cede a modas.
Un diamante no quiere ser un cristal de Swarovski para que lo compre todo el mundo. Por Dior.
El tweed no quiere ser poliester.
El cashmere no quiere ni entrar en la lavadora.
El mármol no quiere ser terrazo.
Proust no quiere que lo expliques. Guerra y paz no se puede resumir. Adaptar Cien años de soledad a la televisión ha sido un bluf.
Porque lo bueno, lo perdurable, no está hecho para el mainstream.
El aceite de oliva virgen te pide pan del bueno y un poco de sal. No necesita ketchup como las patatas del macdonalds.
El tinto bueno no necesita gaseosa.
Venezia no necesita turistas.
Velázquez no usaría rotus fluorescentes.
El boli BIC solo ha cambiado por una cuestión de seguridad.
Los ojos de un felino no necesitan filtros instagram.
Un rey no necesita Tik Tok.
Never explain, never complain.
Ninguna video exposición inmersiva puede con una tragedia griega, en directo en un teatro clásico, bajo el atardecer de un día de verano. Oyendo al coro contestar verdades como puños al protagonista.
La piedra te pide los números romanos.
Letizia quiso ser todo eso. Pero no lo es.
Porque por mucho que en esta época nos quieran convencer, el “deseo” de ser algo, no te hace serlo.
Espero que por lo menos el futuro rey consorte de España tenga un nombre clásico escrito con las normas ortográficas que corresponda. Me conformo con eso.
Ah! Y la chavala que se morree ahora con quien pueda. Que lo goce a tope. Que conste. Lo cortés no quita lo valiente.
Como siempre, una maravilla leerte, prima.