Mi experiencia con la adopción de un perro adulto fue terrible. Lo saqué de la perrera municipal, no parecía tener ningún problema de carácter. Al tiempo mordió a un familiar. A estas alturas ya nos ha mordido a todos. Su respuesta inmediata ante cualquier cosa que no le guste o que le incomode, como que un extraño le hable, es tirarse morder, ni gruñe ni ladra. No me atreví a llevarlo de vuelta a ese sitio tan horrible, así que me puse a gastar un dinero inmenso en entrenadores que no han servido de nada. Y he probado todo tipo de metodologías (quitando las agresivas, claro). Un perro que está acostumbrado a morder, es difícil que deje de hacerlo. Yo le tengo cariño y hago todo lo que puedo por él, pero la verdad, no lo volvería a adoptar. Y, el día que falte, sé que sentiré tristeza, pero también alivio. Creo que es algo que solo entenderán quienes hayan pasado por algo así... Mi consejo es adoptar un cachorro. O, si quieres un adulto, primero tenerlo de acogida para ver su carácter real. Hay muchos perros que no lo muestran hasta pasado un tiempo.