La mente inconsciente se observa sin más. No puedes controlarla. Lo que puedes es ser consciente de que son pensamientos formulados por una adicción emocional, no pensamientos sanos u objetivos; y elegir no actuar conforme a lo que te dice. A medida que van pasando los días y tú no haces caso a esa voz interna tóxica, la voz pierde fuerza y acaba por desaparecer. Si te sirve mejor este ejemplo, es como lo del angelito bueno y el angelito malo. Ambos hablan al mismo tiempo, con mensajes opuestos, y tú les vas a oír a los dos: pero sólo a uno le puedes hacer caso.