Yo acabo de estar llamando al timbre de mi vecina de abajo. Son las 2:30 h de la madrugada y la tipa tenía puesta la tele a todo volumen. Lo hace muy a menudo y hay noches que no apaga la televisión hasta las cuatro de la mañana. Otras noches lo he dejado pasar, pero hoy ya me ha hinchado las narices y he bajado. He estado un rato llamando al timbre y después he aporreado la puerta. El volumen lo tenía altísimo, se oía todo desde fuera. Al final no ha abierto la puerta pero ha apagado la tele.
Esta misma vecina viene una mañana a mi casa y empieza a llamar al timbre como loca. Yo estaba dormida y me despierto sobresaltada con los timbrazos que estaba dando. Cuando le abro la puerta me empieza a decir muy enfadada que le estaba mojando la terraza, que me habría dejado abierto algún grifo y le estaba inundando todo. Le digo que no hay ningún grifo abierto y que mi casa está seca. La tipa me pone mala cara y sigue con la misma cantinela porque no se lo cree. Le abro la puerta de par en par y le digo que entre. Ahí ya se queda cortada porque ya ve que le estoy diciendo la verdad. Entra y le digo que vaya ella delante y que compruebe todo. Le abro la puerta de la terraza y le digo que pase y se asome. Como ve que está todo bien y no hay agua por ningún lado, de repente me señala con el dedo la barandilla de mi balcón y me dice: mira, a ti también te han mojado la terraza. Me acerco y veo una gota de agua. Me asomo para ver su terraza y no veo nada mojado. De pronto me mareo y la tía sale corriendo de mi casa y nunca más se supo de ella.
No se preocupó por si necesitaba ayuda para llegar al sofá del salón para sentarme y no caerme. Salió corriendo como alma que lleva el diablo. Ni se disculpó ni se despidió.
A todo esto, yo no vi agua por ningún sitio. Todo muy surrealista.
