Hace muchos años dentro de lo raro me suena que no era tan extraño que alguien tuviese un tío lejano muy forrado que había regresado de América sobre todo de Cuba tras hacer fortuna y había fallecido sin parientes conocidos. Imagino que esa gente se ponía en contacto y evitaba que la suculenta herencia se la quedara el Estado.Bien, pues básicamente lo dicho. Hay que tener en cuenta que en líneas directas ascendentes y descendientes no hay límites teóricos a quien puede heredar (tataranietos hasta el infinito y tatarabuelos lo mismo pero aquí la biología sí impone su ley).
En parientes colaterales lo ya dicho, solo hasta el 4⁰ grado.
El caso es que por razones de emigración, rupturas familiares y avatares de la vida muchas veces quedan herencias yacentes sin que sus posibles herederos sepan de ellas, entonces el truco de estos cazadores de herencias está en poner en contacto a los herederos con su herencia a cambio, claro, de su casi siempre merecida comisión.
Muy merecida la comisión sobre todo hace años que no había nada informatizado. Era bucear por registros de parroquias y cementerios, pudiendo gastar bastante dinero en desplazamientos sin saber si se ganará algo. No olvidemos que si ya no queda ningún pariente vivo toda la investigación ha sido para nada.
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