Leonor no tuvo encuentro con alguno de los presidentes de los países a los que el buque escuela llegó.
Como profesora de la Escuela Superior Naval de mi país aclararé que mientras los guardiamarinas sean guardiamarinas, éstos no tienen tiempo de ocio" sino permisos. Durante esos permisos, no deben de olvidar que son guardiamarinas y deben de seguirse reglas.
Por cierto, los profesores debemos también seguir códigos de conducta. Por ejemplo, no usar drogas en nuestro, eso sí, tiempo de ocio.
Me llama la atención que en España, con un número de población mucho más importante que el mío, haya tan pocas guardiamarinas. Claro, muchos guardiamarinas se quedan en el camino debido al fortísimo entrenamiento que deben seguir y al final se gradúan las y los mejores.
Leonor no tiene cuerpo pulido por entrenamiento físico básico ya que, desde primer año, se esculpe el cuerpo con simplemente nadar algunos largos en la piscina. No he visto guardiamarina mujer u hombre con tripita ni brazos que no muestren músculos alargados provocados por ejercicios necesarios.
Leonor no luce bronceada y su cuerpo no luce esculpido, que no significa perder las típicas y normales formas femeninas. Al contrario, se asentúan más.
Las diferencias con su padre:
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Todavía quedan meses para que el buque-escuela donde navega Leonor atraque en Nueva York, mientras su padre recuerda con cariño todo lo que él vivió al llegar a los Estados Unidos
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