* La noticia es de hace un mes y pico, ahí va.
Crimen de Meco: La Guardia Civil pide a la juez que el forense Etxeberria revise los restos de ADN del caso
Se cumplen dos años del asesinato y uno de la puesta en libertad del único sospechoso, sin avances
Carlos Hidalgo
Carlos HidalgoSEGUIRMadrid Actualizado:22/12/2020 10:19h Guardar
El próximo 17 de enero se cumplirán dos años del salvaje asesinato de Míriam Vallejo Pulido, de 25 años, cuyo cadáver fue hallado cosido a puñaladas en un descampado de Meco y por el que, siete meses después, fue detenido Sergio M. S., de 33, compañero de piso de la víctima y de su mejor amiga, Celia, con la que entonces mantenía una relación. Sin embargo, en vísperas de las Navidades pasadas, la juez de Alcalá de Henares que instruye el caso decidió
dejar en libertad al que es el único sospechoso formal para la Guardia Civil. Las pruebas de ADN de Mimi, como conocían sus allegados a la malograda, halladas en el coche y la ropa de
Sergio no convencieron a la instructora. Pesó más la versión de la defensa, que arguyó que si había restos biológicos en las prendas era porque se había producido una transferencia al hacer los tres convivientes la colada juntos.
Los investigadores, sin embargo, no comparten esa opinión, e insisten en señalar al joven. Por ello, y con el caso judicialmente parado, los agentes han solicitado a la juez que intervenga en el análisis el reputado antropólogo forense Francisco Etxeberria. La carrera de este científico viene avalada por hitos como las autopsias de Víctor Jara, Salvador Allende, su participación fundamental en el caso Bretón (los dos hermanos asesinados por su padre en una finca de Córdoba) o, incluso, la identificación de los restos de Miguel de Cervantes, por mencionar los casos más conocidos.
El
crimen de Meco, sin embargo, se encuentra en punto muerto, sin visos de una pronta resolución, indican a este periódico fuentes policiales, que no entienden la cerrazón de la juez en permitir la intervención de terceros expertos. «Es más, tanto la Universidad de Zaragoza, como la Autónoma de Madrid, la Complutense y la de Alcalá apoyan la tesis de la Guardia Civil, que duda mucho de que la transferencia biológica se produjera en la lavadora», insisten expertos del Cuerpo.
Once marcas sospechosas
El resultado del análisis del laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso ABC, indica que, de las 46 tomas de muestras que se realizaron en el Ford Kuga de Sergio los días 21 y 22 de agosto de 2019, siete fueron marcadas por el perro especialista en detección de restos humanos.
Y, en lo concerniente a las prendas incautadas del sospechoso (que sigue siendo oficialmente investigado por presuntamente haber asesinado a Mimi), se marcaron once elementos sospechosos: todos menos uno fueron inspeccionados con luz forense; y el perro especialista en restos humanos (sangre, sudor o s*men) señaló cuatro. Un abrigo tres cuartos marrón con capucha, una sudadera verde con letras amarillas y un par de zapatillas de deportes que hacen pareja. Los especialistas ponen especial énfasis en los posibles vestigios en los puños de las mangas, tanto en la zona interior como en la exterior, relata el informe.
La juez esgrime que la acusación solo puede ser firme si el resultado arroja un cien por cien. «En otros casos, basta el 70 por ciento. O una tercera opinión», explican nuestras fuentes.
El científico que «descubrió» los restos de Cervantes y esclareció el caso Bretón
Francisco Etxeberria (Beasain, 1957) fue el antropólogo forense gracias al que el caso Bretón, el del hombre que asesinó a sus hijos Ruth y José en la finca de Las Quemadillas (Córdoba), dio un giro inesperado. Fue la madre de los pequeños la que propuso al también profesor universitario como perito de parte para desmontar el informe de la experta de la Policía Nacional Josefina Lamas. La agente dijo que los huesos carbonizados pertenecían a animales, mientras que Etxeberria constató que eran de dos niños de 2 y 6 años de edad. Y así lo corroboró un tercer forense.
El científico también ha participado en las autopsias de Salvador Allende (quedó constatado que el presidente chileno se suicidó), del cantautor Víctor Jara o en la investigación de los restos de Miguel de Cervantes, cuya existencia quedó confirmada parcialmente.