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Os planteo una situación que ocurre en mi trabajo. Tengo una compañera (que es una empleada más como todos) que jamás ha cogido la baja. De hecho, la semana pasada llegó por la mañana completamente desencajada porque tenía el estómago revuelto y se fue directa al baño a echarlo todo, por arriba y por abajo. Yo me quedé flipando porque en un caso así cojo y aviso al jefe que ese día estoy indispuesta y me quedo en mi casa, no voy hecha un trapo a trabajar.
Creo que está bien ser un buen currante y dar el callo, pero hasta cierto punto… que si un día estás enfermo de verdad, no hay que sentirse mal por pedirse la baja, digoooo!
Por eso decía que mi compañera deja el “listón alto”, porque ayer otra chica estaba que se hacía pis por el cul0 malamente hablando y la pobre se echó a llorar porque no sabía que hacer, si quedarse (con la consecuencia de dejarnos escasos de personal y pasar una tarde estresante) o irse a su casa. Yo le dije que se fuera, que si se encontraba mal qué iba a hacer? Pero claro, yo ahí no tengo ni voz ni voto en estos temas, le dije que avisara a Pepita (la compañera que no se pilla la baja ni aunque estuviera en silla de ruedas). Pepita soltó medio en broma que los jóvenes de hoy en día tenemos muy poco aguante.
Y claro, ahí viene mi dilema. Yo no puedo evitar compararme con Pepita y pienso: el día que me encuentre realmente mal tendré que ir a currar o si me cojo la baja seré una joven blandengue? Porque claro, al lado de Pepita, que no la tumba ni un huracán, los demás somos unos flojos.
Y ya por último y no menos importante, Pepita nunca se ha cogido un día de asuntos personales. Con lo cual, volvemos a lo mismo, sé que es un derecho de los trabajadores, pero hace sentirme menos curranta a su lado, como si el que más aguantara fuera el mejor trabajador. A mi estas cosas no me gustan, yo tengo claro que trabajo para vivir, no vivo para trabajar…
Espero que Pepita no lea el foro, porque de verdad que se daría fácilmente por aludida y yo no sé disimular menos
Creo que está bien ser un buen currante y dar el callo, pero hasta cierto punto… que si un día estás enfermo de verdad, no hay que sentirse mal por pedirse la baja, digoooo!
Por eso decía que mi compañera deja el “listón alto”, porque ayer otra chica estaba que se hacía pis por el cul0 malamente hablando y la pobre se echó a llorar porque no sabía que hacer, si quedarse (con la consecuencia de dejarnos escasos de personal y pasar una tarde estresante) o irse a su casa. Yo le dije que se fuera, que si se encontraba mal qué iba a hacer? Pero claro, yo ahí no tengo ni voz ni voto en estos temas, le dije que avisara a Pepita (la compañera que no se pilla la baja ni aunque estuviera en silla de ruedas). Pepita soltó medio en broma que los jóvenes de hoy en día tenemos muy poco aguante.
Y claro, ahí viene mi dilema. Yo no puedo evitar compararme con Pepita y pienso: el día que me encuentre realmente mal tendré que ir a currar o si me cojo la baja seré una joven blandengue? Porque claro, al lado de Pepita, que no la tumba ni un huracán, los demás somos unos flojos.
Y ya por último y no menos importante, Pepita nunca se ha cogido un día de asuntos personales. Con lo cual, volvemos a lo mismo, sé que es un derecho de los trabajadores, pero hace sentirme menos curranta a su lado, como si el que más aguantara fuera el mejor trabajador. A mi estas cosas no me gustan, yo tengo claro que trabajo para vivir, no vivo para trabajar…
Espero que Pepita no lea el foro, porque de verdad que se daría fácilmente por aludida y yo no sé disimular menos
