Qué ruindad todo el mundo, el vecino, la señora y la vecina chismosa.Acabo de recordar otra con el tema de los hijos ilegítimos. Una mujer de mi barrio enviudó muy joven, en los 90, y tuvo un hijo pocos meses después de morir su marido, o sea, que supuestamente fue un hijo póstumo. Lo raro es que el marido había muerto después de una enfermedad muy larga y penosa y había pasado más tiempo en el hospital que en casa, así que no cuadraba mucho que hubiese podido engendrar pero hijo en esas condiciones, pero no, quién sabe.
La cosa es que el hijo póstumo salió que no se parecía nada a su supuesto padre, sino precisamente a un vecino de sus padres, así que durante años corrió el rumor de que la mujer le había puesto la tochos a su marido moribundo y se había quedado embarazada del vecino.
Siendo ya el niño mayor de edad, una vecina que es mala, cotilla y lianta, empieza a insistirle a la viuda para que le confiese la verdad sobre la paternidad de su hijo menor, en plan "Pero tu Francisco no es hijo de tu marido, ¿verdad? Es hijo de [nombre vecino], ¿a que sí?" Al final le insistió tanto y le dio tanto por saco que la pobre mujer terminó reconociéndole que sí, que durante la enfermedad de su marido se sintió muy sola y que mantuvo un idilio con el vecino.
Como podéis imaginar, la vecina HDP no tardó ni medio segundo en cascar el rumor y confirmar lo que medio vecindario llevaba años sospechando. Me dio mucha pena tanto de la viuda como del hijo, la verdad. Nadie necesitaba saber eso más que ellos.
Pobre señor que se murió sabiendo que su mujer estaba embarazada de otro