Si, conozco a dos. Una ha sido una de mis mejores amigas durante décadas hasta que yo decidí terminar la amistad, de hecho yo soy la madrina de su primer hijo.
Su marido, ella y yo éramos compañeros desde la EGB.
El dinero la transformó en una persona fría y muy de cara a la galería, para distraerse compra compulsivamente y viaja a todos lados, pero de nada le sirve porque los viajes siempre se terminan.
Ya la han tenido que operar de divertículos y cuando no puede mas le sale un brote de rosácea en la cara, pero ella sigue sonriendo y “nunca le pasa nada”.
Tienen dos hijos nini que están esperando heredar y que no tienen la más mínima simpatía por sus padres.
Tiene más cuernos que el padre de Bambi y ella y todos los “amigos” lo saben.
Se llevan fatal pero jamás se van a divorciar.
La otra es una amiga (casi prima) de la

anterior que yo traté muchísimo por nuestra amistad, aunque se ven muy poco porque vive viajando.
Médica y bioquímica pero que nunca ejerció porque su marido le puso una fundación para blanquear dinero.
Casi anoréxica, hiperactiva y en constante tensión, al igual que la otra vive con la sonrisa cincelada.
Viaja por todo el mundo, se compra la ropa más exclusiva pero es una desgraciada.
Es madrina del segundo hijo de la anterior.
Se lleva fatal con el marido, que la usa de relaciones públicas para sus reuniones y fiestas de negocios porque habla varios idiomas, es guapa y tiene bastante clase, pero jamás se van a divorciar.
Cosa visible en común entre las dos: siempre están contentas y felices.
Todos los fines de semana que no viajaban invitaban a amigos a comer y cenar para no estar solos. Ya hace años que no les quedan amigos y van mendigando que alguien vaya a pasar algún finde con ellos.
El divorcio nunca va a llegar porque a) sería una demostración de fracaso y b) estaríamos hablando de mucho dinero.