He tenido esa sensación en varias ocasiones, justo los dos o tres primeros meses de estreno en un trabajo. Después cambiaba de idea.
Te explico mi razonamiento de por qué lo veía así: Yo apuraba los trabajos al máximo, hasta que ya no podía más de estar tan quemada porque tenía pánico a los cambios y miedo a que me diesen gato por liebre en otros sitios. Entonces cuando hacía el cambio a otro trabajo, era porque tenía mejores condiciones salariales.Al venir de un ambiente de tanto queme anterior, me sentía valoradísima y que me pagaban demasiado. Iba contenta y con ganas a trabajar. Ya ni recordaba cuándo había sido la última vez que había sentido eso.
A los pocos meses, me daba cuenta de que en realidad tenía un salario normalillo , un poco más alto de lo que tocaría a ese puesto pero es que las exigencias eran cada vez mayores y tendrían que pagarme mucho más que lo que estaban haciendo porque trabajaba por dos.