Las declaraciones de los últimos testigos
• El matrimonio
22 de mayo:
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Esto lo dejo como apunte.
• El dominicano
Para mi mayúscula sorpresa la primera declaración de Carlos coincide con la última y es la que dice que él iba subiendo por calle nueva y se saludan en el callejón. Pero no cuadra la hora.
29 de mayo da otra versión:
Si el artículo dice que Carlos iba bajando la acera y que la ve entrar al igual que el matrimonio, entonces no es el último testigo. Los últimos testigos son los 3.
Nada encaja.
• El matrimonio
Cabría plantearse si el ángulo y circunstancias permitían verla entre coches aparcados.La pareja dejó el coche aparcado dónde está el círculo rojo y esa calle sólo es de subir. Han dicho que vieron como Francisca se metía en el callejón por el espejo retrovisor! Me parece un poco difícil el apreciar eso por un retrovisor, estando el coche aparcado en la izquierda.
Ver el archivo adjunto 518054
22 de mayo:
Es entonces cuando Javi señala el lugar que ocupaba el vehículo, justo en la acera de enfrente. En ese punto, cuenta el chico, Francisca le dio un beso a la niña de sus amigos y, supuestamente, hizo el recorrido en sentido contrario al que acabamos de realizar a pie.
“Cuando nos preocupamos por mi madre, que no volvía, llamamos a Antonio y a Adelaida. Él nos dijo que, tras despedirse de mi madre, arrancó el vehículo. Nos contó que la vio volviendo a entrar por el callejón a través del retrovisor derecho de su coche [lo que es posible por la angulación y la distancia]. Luego, se marchó a su casa con su mujer y su hija”.
"Pero Francisca no volvió. No se sabe si, como ha contado el guardia civil (Antonio) a los compañeros del cuerpo que llevan la investigación, la mujer fue de nuevo hacia su casa. De ser ciertas las palabras del agente que le había visitado aquella noche, ahora se abren dos hipótesis: la primera, que alguien estuviera esperando a Francisca en aquel callejón sin iluminación; la segunda, que la mujer accediera a él y que luego emprendiera otro camino de forma voluntaria.
También es posible que Antonio, quien rechaza atender a los medios, en realidad no viera a Francisca adentrarse por el callejón."
A mí de las tres hipótesis que plantea el reportaje la la que me parece más probable es que Antonio no viera a Francisca, porqué mentiría? porqué no atiende a los medios?

De Manuela Chavero a Francisca: la misteriosa desaparición de otra mujer en Badajoz
A ambas se les perdió el rastro de noche. Sus casas están en dos pueblos a 65 kilómetros de distancia.

Esto lo dejo como apunte.
Según me consta, el de una librería de la misma calle que estaba haciendo unos encargos pendientes a esa hora escuchó "un golpe" que pensó fuera algo que se había caído en su propia tienda.
• El dominicano
Para mi mayúscula sorpresa la primera declaración de Carlos coincide con la última y es la que dice que él iba subiendo por calle nueva y se saludan en el callejón. Pero no cuadra la hora.
El chaval dominicano que vive frente a Francisca entro en el pasaje desde la calle Nueva hacía la calle Hernán Cortés sobre las 22:45 y según el mismo ha declarado se cruzó con Francisca en la mitad del pasaje y le dijo "buenas noches" y siguió su camino hacia el bar. Posteriormente cuando volvió se encontro a los hijos buscándola y se lo contó.
29 de mayo da otra versión:
“El último que vio a Francisca Cadenas fue el negro"
Yo iba a coger mi coche cuando la vi aquella noche. Ella caminaba por la otra acera hacia su casa. No sabía ni cómo se llamaba, pero somos vecinos de calle, así que la saludé con un hasta luego. Ella me dijo lo mismo y luego se metió en el callejón”, afirma a interviú Carlos Guzmán, un dominicano de 33 años cuyo testimonio resulta clave en la investigación por la desaparición de Francisca Cadenas. El negro, como lo conocen en el pueblo, fue la última persona que vio a la mujer, de 59 años, ama de casa y madre de tres hijos, el pasado 9 de mayo, cuando se le perdió la pista en Hornachos (un pueblo de 3.700 vecinos de la provincia de Badajoz) sobre las once de la noche.
Aquella noche, Francisca salió de su casa vestida con ropa de deporte. Acompañó a una pareja –un guardia civil y su mujer– y a la niña de ambos, de tres años y a la que ella había estado cuidando.
Al salir, Francisca avisó a su hijo José Antonio de que regresaría en seguida para prepararle la cena. Caminó junto a sus amigos hasta el coche e inició el camino de vuelta a casa, donde la esperaban sus hijos y su marido, Diego Meneses, un agricultor de 62 años que no ha faltado ni un día al trabajo desde que empezó a recoger fruta con nueve. Hasta ahora.
“A mi madre se la llevaron por la fuerza o mediante alguna trampa. Ella jamás se hubiera marchado, es una mujer feliz, responsable, volcada con su familia, su pueblo y sobre todo con el cuidado de su madre, de 90 años, que vive con nosotros desde que no se vale por ella misma”, asegura Diego, el hijo mayor de Francisca, a la que sus vecinos describen como una mujer tradicional, devota de la Virgen de los Dolores, de la que es costalera en Semana Santa, y aficionada a dar largas caminatas por el pueblo.
El rastro de Francisca se pierde en apenas cincuenta metros de vuelta hacia su casa, cincuenta pasos que ahora la Guardia Civil y su familia tratan de reconstruir para averiguar qué le ocurrió a la mujer, que dejó en casa su dinero, su documentación y su teléfono móvil. También la medicación que tomaba a diario para paliar las molestias de una piedra en un riñón por la que debía acudir al médico en los próximos días.
La última persona con la que se cruzó Francisca antes de desaparecer fue Carlos Guzmán, el primer inmigrante del pueblo: “El último que la vio fue el negro, que ha tenido varios líos con la justicia desde que llegó. Hace dos años, la policía fue a su casa y le tiró la puerta abajo”, señala un vecino. Pero el dominicano se defiende: “Me colocan esto porque soy el de fuera, el primer inmigrante que llegó al pueblo. Aquella noche, después de cruzarme con la mujer, estuve tomando una copa en un bar, quienes estaban allí lo han confirmado a la Guardia Civil. De hecho, el único que tiene testigos soy yo. Y menos mal, porque, si no, me como el marrón”. Javier, el hijo mediano de Francisca, corrobora este último dato: “Un amigo mío estuvo con él en el local solo unos minutos después de que mi madre desapareciera”.
Según ha declarado Carlo en A3 bajó en paralelo cada uno por una acera en paralelo calle abajo, el por la acera derecha y ella por la de la izquierda hacia el callejón. A continuación dice que el coge su coche y se va al bar.
Se supone que su coche está en esa misma calle y por tanto él no entra en el callejón.
El hijo de Francisca declaró que a él le dijo que se cruzó con ella en el mismo callejón.
La nueva situación es que Carlo baja por la acera de la derecha donde Francisca está despidiéndose de sus amigos y Francisca cruza a la acera de la izquierda bajando en paralelo con Carlo hasta que ella entra en el callejón. Carlo coge su coche en esa misma calle sin acceder al callejón y se va al bar donde tiene testigos de que fue así.
Si el artículo dice que Carlos iba bajando la acera y que la ve entrar al igual que el matrimonio, entonces no es el último testigo. Los últimos testigos son los 3.
Nada encaja.