Muy bien. Alguien siente interés y que lo haga saber, sí. No va a poder quedarse el pobrecito con eso dentro.
Y la otra persona?? Qué pasa con ella? Nadie piensa en cómo se puede sentir?
Bueno, eso es lo de menos, no? Como no es la que se ha "enamorado".
Me sorprende mucho ver comentarios diciendo que las cosas hay que decirlas sin pensar en qué puede suponer para la otra persona que pensaba que tenía un buen amigo y resulta que no era así, y de golpe y porrazo se encuentra que pierde a una persona cercana además del momento incómodo y difícil que el otro le hace pasar.
Hay muchas circunstancias: que la otra persona tenga pareja aunque tenga buena sintonía contigo, que a la otra persona le guste otro, que no quiera nada contigo y no te haya dado ni una sola evidencia de que puede querer algo, etc.
O la pobrecita. Ya dije que eso lo he visto dos veces, una para cada s*x*. Tampoco he dicho nada de decir sin pensar, eso es solo una interpretación tuya.
Y ambos acabaron igual: con un no, y una separación temporal. Tiempo después, se acabaron juntando y fueron tan amigos como siempre. Las amistades que llevan mucho tiempo son difíciles de romper según mi propia experiencia.
A la otra persona le corresponde comunicar con honestidad, asertividad y habilidad social si la persona a la que tiene enfrente le importa, igual que a quien se declara.
Y voy a poner esto con un caso personal. Un caso en el que yo, chico, he gustado a una persona de mi mismo s*x* que ha sido amigo mío de toda la vida, y del cual descubrí que fue bisexual en ese mismo instante.
Cuando él se me confesó a sabiendas de que tenía un "no" por respuesta, lo primero que hice fue alegrarme mucho por él. Él ha vivido una vida ciertamente retraída. Y yo, que he vivido en circunstancias similares, he empatizado mucho con esa valentía. Se me hizo tierno escucharle y superar esos miedos que él tenía dentro. Podría haberle dicho que no porque nuestras orientaciones sexuales no son compatibles. Pero decidí hacer un ejercicio de honestidad, y responderle suponiendo que yo fuera una persona que tuviese a los hombres como s*x* deseado.
Le dije, con mucho tacto, que la respuesta era no, y le dije de rechazar suponiendo que tuviera interés por personas de su mismo s*x*. Yo en aquél entonces era una persona que vivía en condiciones de pobreza (reconocida por entidad oficial, no podía cursar estudios superiores ni aún estando graduado con honores por falta de dinero; el paro en donde vivo es altísimo y yo poseo discapacidad múltiple), y luchaba activamente estudiando de forma autodidacta (hoy vivo de esa formación propia) y buscaba especializarme y conseguir un trabajo digno, para sacar a mi familia de esa situación a toda costa (sí, una actitud tipo Nano Jr.). Por el contrario, este chico no luchaba. Su familia vivía en condiciones precarias y él casi exclusivamente se entretenía con videojuegos. También le dije que no me importaba que estuviese rellenito, pero sí que incomodaba que él tuviera una actitud totalmente pasiva con respecto a su situación y su futuro, y que yo mismo no estaría preparado para tomar responsabilidad en una relación. Dije también que yo no caía particularmente bien a sus padres... y que necesitaba ver un cambio en él. Sin embargo, sí que lo quería como amigo porque pasamos (seguimos pasando) grandes momentos. Por último me disculpé por mi sinceridad, pero le dije que yo era SU AMIGO. Y que, como amigo, asumo la responsabilidad personal de recompensar su valor y exponer mis propios criterios egoístas (esos mismos por los que otras personas podrían rechazarme por ser pobre en aquella época o discapacitado, o cualquier otra cosa), y que me negaba a excusarme con la orientación sexual. Porque es mi amigo, y porque creo y confío en él. Y que me tendrá para lo que necesite. También lo invité a tomar las riendas de la responsabilidad con su futuro. No por mí, sino por él mismo.
Naturalmente él... se entristeció. Y no se juntó conmigo en un par de semanas. Me dio por preguntarle pasada una semana y media que cómo estaba. Si quería que lo visitara. O si quería que hiciéramos algo fuera, como de costumbre. No me dijo nada hasta pasado un par de días. Le dolió lo que le dije (entre otras cosas que se me escapan, pero recuerdo resaltar más defectos ─lo que a mí me parecían defectos─ cuando tuve que explayarme), y que no le apetecía hablar. Yo no me tomé personal nada y decidí esperar un tiempo para preguntar de nuevo.
Unos días después él me llama para quedar. Naturalmente, yo quedo con él. Y de camino a casa de otro amigo en común nuestro, él me agradeció esa sinceridad, ya que a su criterio era mil veces mejor que recibir un vacío o que te rechazasen a secas. Probablemente si no hubiera tenido esa sinceridad con él, habría vivido el episodio de perderle durante un tiempo, o en el peor de los casos, para siempre. Pero me tomé la confianza... porque al fin y al cabo, somos amigos
A día de hoy sigue siendo mi amigo. Más de 15 años juntos. Y ambos con contrato indefinido y nuestra vida resuelta.