Una vecina de mi madre ya ha conseguido que cuando la vea, me vaya por otro sitio.
No es que encima no pare de hablar, es que su puto tema de conversación se basan en dos pilares fundamentales de su existencia: su pueblo y los médicos.
Da igual que hables del tiempo, si aquí llueve, en su pueblo ha caído más, si fulana habido al médico, ella te saca el historial completo. Si no la están haciendo curas de una herida, se va a tomar la tensión, y te cuenta tooooodo, con tooooodo lujo de detalles.
Hay veces que se viene arriba y mezcla los temas: historias de médicos con gente de su pueblo. Ahí es ya para santiguarse, encomendarte al Cristo Santísimo y pedir que intervenga a solventar la situación.
He estado hablando con ella, de su pueblo o de médicos, o de médicos en su pueblo, y ha pasado algo que en cualquier persona hace que la conversación se corte: encontrarte a otra persona, o que haya una intervención policial. De hechoz han habido casos en los que me está dando la chapa, hemos visto algo con la policía en el barrio (que siempre genera inyeres) y ella sin parar ni un instante a cotillear que coxx está pasando y porque está la policía, sigue contándote o que ha ido al médico a por las pastillas de la tensión o que a una de su pueblo la han operado de la vesícula.
Y los demás mirando el ambiente (policía en movidas, otro rollo cualquiera) y ella sigue y sigue y sigue.
Algunas veces he sido brusca y he intentado cortar la conversación, ella pasa, continúa como si eso que está sucediendo en el ambiente no fuera de mi interés, cuando a mí igual me está haciendo gracia que la grúa se esté llevando el coche mal aparcado, porque me interesa más que sus historias de médicos y su pueblo.
Tiene días en los que ya riza el rizo: para hablarte de alguien, te cuenta hasta los pasos que esa persona ha ido dando por la vida: "¿Fulano el de mi bloque?, ¿Hace que no lo ves mucho tiempo?, Se casó, porque primero se compró un piso en tal sitio, que reformó y puso Pladur, y después se casó, y se puso a trabajar en Móstoles, pero se separó y el piso lo vendió y ahora se fue al pueblo, que tiene una prima que está en el hospital porque tiene cálculos. Como esa de mi pueblo, que la pobre tenía cálculos, y la llevaron a un especialista. Pues yo tengo que ir al especialista, antes de que...".
Ahora ha subido de nivel y encima te ve, te dice una cosa que no sabes, y te suelta "si te lo dije el otro día". Y yo: Jacinta que no, que no me has dicho nada" y ella, "claro que sí, te lo conté la semana pasada". Igual lleva dos semanas sin verme, pero ella erre que erre que me lo ha contado.
Y ahí llego a la conclusión: igual me ha soltado esas cosas pero yo estaba en modo "habla que te estoy poniendo toda mi atención", como Homer cuando está pensando en unos monos tocando los platillos mientras pasa de todo, debe ser eso, o que es una mentirosa compulsiva.
Imaginad el interés de una conversación sin parar de hablar, sobre médicos, su pueblo, o médicos en su pueblo e historias que le pasan a gente de su pueblo que no conozco.
Y no llegará a 70 tacos.